Control Machete

A Martín Lasarte le dicen Machete. Lo bautizaron así en España cuando defendía los colores del Deportivo La Coruña. La parcialidad gallega, en momentos cruciales, entonaba una canción que decía "Lasarte saca el machete, Lasarte saca el Machete", merced al juego aguerrido y a veces un poco violento de este fornido zaguero central uruguayo, que en su país había ganado todo a nivel local y continental en Nacional de Montevideo. Machete, entonces, respondía a las expectativas con un desempeño donde la actitud no era negociable.

Como entrenador, el nuevo DT de la Roja es diferente. Un tipo prudente, mesurado, analítico, un consumado gestionador de grupos. En su bitácora registra resultados interesantes. Cuatro veces fue campeón con Nacional, títulos distribuidos en dos períodos. Ascendió a la Real Sociedad de España a la Primera División, fue campeón en Egipto y en Chile dejó una grata sensación en la Universidad Católica, sumando coronas dirigiendo a la Universidad de Chile. El dirigir dos equipos archirrivales y ser respetado en ambas escuadras y por las dos aficiones, habla del respeto transversal que existe en el medio por Lasarte. Al elegirlo, la ANFP desactivó alguna protesta mayor que habría significado contratar algún entrenador con poca experiencia o demasiado ligado a los representantes.

Pero el ideario futbolístico de Machete no es muy diferente al de Rueda. El colombiano (de 64 años) y el uruguayo (en marzo cumple 60) pertenecen a un grupo de entrenadores que destacan por el orden en sus equipos. El equilibrio es el concepto clave para Lasarte y en una selección que no tiene un universo de jugadores demasiado amplio, es probable que las nóminas y las formaciones de este nuevo proceso no sean muy distintos a los últimos partidos de la era Rueda. Porque siendo sinceros, no hay mucho más donde elegir.

El presidente de la ANFP, Pablo Milad, reconoció el 10 de diciembre del 2020 que Reinaldo Rueda estaba autorizado para negociar con otras selecciones. Desde ese día hasta el 10 de febrero del 2021 vimos no sólo la urgente búsqueda de un entrenador, sino la lucha intestina de algunos representantes por tratar de instalar nombres en la Roja. El control del vestuario de la selección, de las selecciones menores, de la adulta, es un botín que los agentes más reconocidos de la plaza miran con manifiesto interés. Por eso durante este período escuchamos y leímos algunos nombres rimbombantes que jamás fueron del interés real de la ANFP. Incluso hasta el último día, agentes aseguraban que sus representados estaban a un paso de dirigir a Chile, evidentemente para subir el precio en futuras ofertas. Klinsmann, Benítez. Mohamed. Becaccece, no estaban en el radar, sino que los instalaron, sobre todo mediáticamente.

Futbolísticamente Martín Lasarte no se parece demasiado a Matías Almeyda, el principal candidato de la ANFP para dirigir a Chile, ni a Hernán Crespo, el plan B. Pero eso no es necesariamente un defecto, sino comprueba que los perfiles son hojas de ruta, diseños iniciales, pero al final todos contratan lo que se puede y si lo que se puede es bueno, como Lasarte, mejor.