El ejemplo del Chino y Leonel

La imagen enternece de solo mirarla. Carlos Caszely, quizás el mejor jugador en la historia de Colo Colo, abraza con manifiesto amor a Leonel Sánchez, el símbolo de la Universidad de Chile por definición. Ambos están grandes. Ya no son los futbolistas que colmaban estadios, pero siguen siendo leyenda viva de los dos clubes más populares del país. En sus redes sociales, el Chino expresó su felicidad y orgullo por compartir un almuerzo, en un mundo que a ratos parece pasarnos por encima, con "uno de los ídolos de mi infancia", en referencia al gran Leonel.

La imagen de ambos y el mensaje de Caszely es un ejemplo en tiempos en donde la virulencia parece encabezar los análisis y donde los contrincantes no se tratan como rivales sino como enemigos.

¿Alguien podría dudar de la lealtad de Caszely por Colo Colo? Es el goleador histórico del club, récord aún no alcanzado y uno de los referentes más importantes de su historia, sino el más relevante de todos. ¿Pierde algo de su gen albo el Chino Caszely al reconocer en Leonel, símbolo azul, uno de sus héroes de infancia? Por supuesto que no. Nos enseña respeto y tolerancia. ¿Alguien podría dudar del amor de Leonel Sánchez por la U, pese a que incluso jugó y fue campeón jugando en 1970 por Colo Colo? La U es Leonel y Leonel es la U.

Hace algunos meses, José Luis Sierra aparecía como el candidato más cercano a asumir la entonces vacante banca de la Universidad de Chile. A través de un comunicado público, la barra brava exhibió su molestia por el pasado albo de Sierra. Amenazaron que si llegaba a la tienda azul, sus jornadas no serían tranquilas. ¿Cuál era el pecado del Coto? Haber jugado en Colo Colo mucho tiempo, ser campeón, gritar los goles cuando defendía a los albos contra la U. Quienes redactaron el comunicado quizás no sabían que si hay un club con el que se identifica José Luis Sierra es con la Unión Española, su club de origen, del cual es hincha confeso, donde es el único en la historia en ser campeón como futbolista y entrenador.

Los medios también tenemos responsabilidad en esta mirada antojadiza, en donde el que juega en un club no puede cruzar la vereda porque está demasiado identificado con unos colores determinados y hay márgenes que no se pueden traspasar.

Mientras algunos siguen alentando esa visión binaria de la vida y el fútbol, ahí están Carlos Caszely y Leonel Sánchez, en una imagen enternecedora que nos demuestra, una vez más, que el fútbol es mucho más que jugar bien o mal a la pelota. Y que el respeto y admiración por los buenos futbolistas no tiene color de camiseta, aunque algunos insistan en forzar la discusión hacia ese lugar.