Representantes F.C. - II Parte

Hace algunas semanas describimos en este mismo espacio el creciente poder de los representantes en el control de los clubes. Señalamos la importancia del agente de futbolistas en el desarrollo de la carrera de los jugadores: mejores contratos, mayores perspectivas, mercados más atractivos. Dimos cuenta como su rol traspasó algunas líneas rojas que son, al menos, discutibles: representar jugadores y convertirse en propietarios o controladores de clubes.

Días después de esa columna, el flamante director deportivo de Cobreloa, el ex seleccionado Patricio Galaz, denunció que recibió presiones de dirigentes loínos para contratar jugadores de un solo agente, Sergio Morales, el mismo que representa a la inmensa mayoría de los futbolistas de Audax Italiano y de Coquimbo. Lo que dijo Galaz no es nada nuevo, es un secreto a voces que se escucha como murmullo en muchos de los cuadros nacionales. El mérito de Galaz fue decirlo, sin dobleces, en su rol activo de director deportivo. Los representantes tienen tomado el fútbol, eligen jugadores, arman planteles, escogen entrenadores. Establecíamos en la mencionada columna que el reciente mercado de pases demostró que para saber dónde puede jugar un futbolista no hay que seguir el interés de un club, hay que seguir a quién lo representa. Dime quién te representa y te diré dónde puedes jugar y dónde encontrarás las puertas cerradas, porque hay clubes que vetan representantes.

Las palabras de Patricio Galaz surtieron efecto inmediato. Tres dirigentes de Cobreloa renunciaron. La incógnita que surge es qué ocurrirá a futuro. ¿Galaz será respaldado? ¿En su rol podrá contratar futbolistas de diversos agentes? ¿Seguirá en su cargo después de esta denuncia, o cuándo la mano venga mala será el primero en salir? Las declaraciones de Galaz fueron refrendadas por Nelson Tapia. El histórico arquero, que supo ser campeón defendiendo el arco de los loínos, agregó que esta dinámica entre los dirigentes y Sergio Morales es de larga data, más de una década.

Muchos dicen que no se vulnera ninguna norma. Pero cuidado con esa afirmación. En el artículo 8 del reglamento vigente de la ANFP y la relación entre intermediarios y los clubes, dice textualmente: "queda prohibido, para cualquier intermediario o quienes actúen por ella, tener propiedad en algún club, en todo o parte; ser director, empleado o ejecutivo de un club; integrante de órganos internos de un club; tener relación directa o indirecta o a través de terceros en la administración de un club asociado a la ANFP; y tener poderes de cualquier clase o naturaleza con uno de esos clubes".

La norma existe. A veces sólo se necesita voluntad para cumplirla.