El capitán de Lasarte

Claudio Bravo es el capitán de Martín Lasarte. Es, por supuesto, el capitán de la selección chilena. Volvió a serlo tras el período de Reinaldo Rueda donde la jineta la portaron Gary Medel, el segundo capitán histórico, y en ocasiones Arturo Vidal y Alexis Sánchez.

Si bien el uso del brazalete no tiene incidencia en el juego, el técnico uruguayo tomó una decisión y lo hizo de entrada, para evitar conjeturas, dudas y trascendidos respecto a una discusión que no era bueno postergar.

Las razones de volver a ungir a Claudio Bravo como capitán de la Roja pueden ser variadas. Mirando desde la perspectiva del entrenador, Lasarte dirigió al arquero nacional en la Real Sociedad de España, cuando estaba empezando a construir la carrera más destacada que ha tenido un portero chileno en toda la historia. Mucho antes del Barcelona, del Manchester City, del Betis, de ser dos veces campeón de América y finalista de la Copa Confederaciones. Bravo fue golero del cuadro vasco en Segunda y Primera División. Roberto Navajas, el actual preparador de arqueros de la selección, fue el entrenador de porteros de Bravo en la Real Sociedad. El de Viluco ha dicho muchas veces que Navajas ha sido uno de los preparadores más importantes de su carrera, junto a Julio Rodríguez, su formador en Colo Colo. Para Lasarte, Bravo no es un desconocido. Hay un grado de confianza ya sostenido en el tiempo.

Pero es probable que existan otras razones. Reinaldo Rueda tomó partido en la expuesta distancia que existe entre el portero y Arturo Vidal. El colombiano optó por el volante. Fue su jugador símbolo y el hombre del Inter le respondió con creces. No falló a ninguna convocatoria, estuvo en las buenas y en las malas y fue el jugador más explícito en criticar la salida de Rueda de la selección. En el comienzo del proceso del cafetalero, Bravo declinó una convocatoria. Rueda le pasó la cuenta y no lo nominó en un par de ocasiones. Después Bravo se lesionó y terminó regresando igual, cuando las clasificatorias comenzaron.

Al elegir a Bravo, Lasarte opta también por un tipo de liderazgo, respetando una tradición, ciertos códigos: el arquero llevó al brazalete en dos mundiales, en dos Copa América, en los momentos más estelares quizás en la historia de la Roja. Y el técnico uruguayo pone un ancla en ese lugar. En el primer partido, aunque sea un amistoso. Pero también la hace un guiño a Gary Medel. Convoca al zaguero en un momento en que podría no haberlo hecho y lo hace jugar 90 minutos. Su ascendente en el grupo es importante y Lasarte lo sabe. Como también será relevante el de Arturo Vidal y el de Alexis Sánchez.

Más allá de las definiciones tácticas de las que no se pueden sacar demasiadas conclusiones tras un duelo amistosos, Martín Lasarte busca componer un grupo. Formar grupo otra vez. Tomar decisiones. Fijar determinaciones.

Que Claudio Bravo vuelva a ser capitán es una señal clara de ese derrotero.