Entrevista AS

El pasado en Audax y Colo Colo de Chystemc: "Quería ser futbolista"

El rapero chileno recuerda que, jugando por el club tano, una grave lesión en el tobillo acabó con su deseo. También se probó en la UC. "Fui hartas veces", cuenta. Era mediocampista.

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El pasado en Audax y Colo Colo de Chystemc: "Quería ser futbolista"

Chystemc es uno de los raperos más reconocidos de la escena nacional, pero también cuenta con otra particularidad: guarda un pasado futbolístico. Diego Torres Rojas (33), quien está detrás de dicho sobrenombre artístico, recuerda que fue parte de Audax Italiano y que se ilusionó en Colo Colo, aunque admite que le cuesta hablar de fechas con exactitud. Así lo deja en claro cuando atiende el llamado de As Chile, tras darle una pausa a su sobrecargada agenda de proyectos.

"De chico que yo quería ser futbolista. Siempre vi a mi papá jugando a la pelota. De hecho, él es terrible bueno. En Maipú, Cerrillos, donde él vivía, le decían el Maradona chico. Es zurdo y siempre he visto que los zurdos son buenos para la pelota. Tienen algo especial. Crecí con ese ejemplo y jugaba con él. Quería llegar al nivel de mi papá. Él siempre me acompañó a todos lados", expresa Chystemc, cuyo último lanzamiento fue 'Boombarrio', que en Spotify supera el millón de reproducciones.

Torres dio sus primeros pasos en la Escuela de Fútbol de la Contraloría, en La Florida, a los 7-8 años, según estima: "Con el tiempo nos mandaron a probarnos a Universidad Católica. Fui hartas veces, pero nunca quedé (ríe). Luego, esa escuela (Contraloría) se transformó en la escuela del Audax. La primera vez que salí del país, fue a jugar por el Audax en Argentina. Fue bacán. Me acuerdo de que llegamos a la final de un torneo, pero perdimos". A los itálicos llegó siendo un quinceañero.

Chystemc (derecha) junto a Javkillah (izquierda), uno de sus grandes amigos, en la Escuela de Fútbol de la Contraloría.

- ¿En qué posición jugaba?
- Siempre me presentaba como 8 ó 10, diestro. Me gustaba harto cómo jugaba David Pizarro. Mi papá también lo admiraba. Obviamente, siempre miraba cómo jugaba mi papá. Yo creo que él no fue futbolista profesional porque justo yo nací. Como que tuvo que decidir entre trabajar o seguir intentándolo en el fútbol. Estuvo en cadetes de Palestino, me parece. Creo que nunca lo superé (ríe), aunque igual jugamos todavía.

-¿Y qué recuerda de Colo Colo?
- Fueron bacanes esas pruebas. Me acuerdo de que cuando fui, había miles de niños repartidos en una cancha grande. Era brígido. De esos miles, quedaban cientos. De esos cientos, quedaban 50. Después, 10, y después, tres. Y ahí estaba yo. Fue el medio logro, emocionante. Eran los tiempos de Huaiquipán, y creo que también vi al Mati Fernández. El que hacía las pruebas era el papá de Marcelo Espina. Seguí yendo a los entrenamientos, como los nuevos que se iban a integrar, pero nunca llegué a jugar, ni a estar en la banca.

- ¿Cuánto estuvo allí?
- Habré estado un mes. Fue poco. Como que estaba entrando y me daban la posibilidad de estudiar. En mi colegio no me daban esas facilidades para salir e ir a los entrenamientos, que eran casi todas las semanas. ¿Por qué no seguí? Yo creo que fue entre que mi colegio no me dejaba salir, y yo, que no me quería cambiar porque tenía mis amigos. Si lo pienso ahora es como '¿por qué no me salí del colegio?'. Después seguí en el Audax.

- También me habló de la UC. ¿Qué pasó ahí?
- Debo haberme ido a probar desde los 7-8 años, hasta los 13-14. El profesor se llamaba Alfonso Garcés y trabajaba en la escuela de la Contraloría, en La Florida. Las hacía de entrenador y cazatalentos. Y decía 'ya, tú y tú, vayan a probarse'. Fui unas 10 veces, mínimo, y salía llorando. Onda, 'puta, no quedé'.

- ¿Cuándo concluyó su etapa en el fútbol?
- Toda mi aventura futbolera, como de probarme y tomármelo en serio, fue como hasta los 17-18, entre tercero y cuarto medio. El final fue jugando por el Audax, contra la Unión Española. En el partido como que me pasé a dos y vino uno que me pegó un planchazo. Justo tenía mi tobillo algo doblado, porque yo venía dribleando. Me trizó el hueso. Lloraba y gritaba desesperado. El dolor era tremendo. Me llegué a desmayar. Desperté y me estaban llevando al hospital. El doctor me vio y me dijo 'no vas a poder jugar más'. Eso me destrozó el alma. Me creía Oliver Atom. Recuerdo que a él, en los Supercampeones, le dicen eso y como que sufre caleta. Onda, el balón es mi amigo (ríe). Sentí eso. De ahí estuve con kinesiólogo. Cuando volví a jugar, obviamente con los amigos, como que tenía un poco de miedo igual. Recuerdo haber estado en el kinesiólogo y escribiendo canciones, porque siempre fui rapero. De hecho, cuando fuimos con el Audax a Argentina, a Mendoza, yo era el compañero futbolista-rapero. Entonces, me decían 'haz tu gracia, haz lo tuyo'. Ahí me pegaba sus beatbox.

- Me imagino que ahora jugará harta pichanga...
- Sí, y sin el miedo del tobillo. Igual me pongo vendas o dos calcetines (ríe). ¿Si brillo en los partidos? Lo hice hace un par de años. Antes jugaba una pichanga al año. Perdí el training, porque estaba full rapeando. Ahora volví a jugar una vez a la semana. Recién estoy recuperando la magia (ríe).

- ¿Tiene relación con algún futbolista u otro deportista por su música? Alguien que le haya escrito por redes respaldando su trabajo, quizás...
- Directamente, no. Alguien una vez me dijo que creo que el Mago Valdivia me había escuchado, me conocía, o su hijo... También he cachado que al Kaiser, que hace freestyle, lo sigue Gary Medel y se han juntado.

- ¿Es hincha de algún club?
- De chico era de Colo Colo y fui un par de veces al estadio. Pero nunca fui como infaltable en el estadio. Sinceramente, siempre preferí jugar a la pelota que ver partidos. Me pasaba que en los Superclásicos, siendo del Colo, si la U hacía una buena jugada o había un golazo, yo decía 'oh, golazo' (ríe). Y todos me quedaban mirando feo. Soy más del fútbol que de equipos. De hecho, dejé de saber quién jugaba en el Colo en los tiempos del Coto Sierra (ríe). Él también era una gran inspiración para mí. Como que andaba tranquilo en la cancha, y de repente, ¡pah!, su buen pase colocado.

- ¿Tiene ídolos en el fútbol?
- Aparte de mi papá (ríe), me gustaba Pizarro, el Guatón Vega, que a mi papá también le gustaba cómo jugaba. Me traspasó eso. Más nuevo, Alexis Sánchez, que es terrible capo, y por ahí Messi. Yo creo que a quién no. Zamorano también.

- ¿Ha pensado en hacer un tema sobre fútbol? Con su experiencia, algo distinto...
- Claro, sí. Podría ser. Igual le he metido el deporte en una que otra rima. En el video de 'La Pronoia del Sun Joke Fú' salgo dominando la pelota. Como que fusioné mis dos hobbies. Estaría bueno hacer una canción de solo fútbol.

Su reinvención

Chystemc también recuerda que, además de la lesión en el tobillo, los vicios lo atraparon en medio del sueño de ser futbolista. "A los 15-16 años, empezó a llegar el copete a mi vida, porque antes era súper sano", rememora el floridano. Hace un tiempo, eso sí, todo cambió: lleva cerca de siete años siendo vegano, y el alcohol quedó en el olvido. Una modificación en los hábitos que, deja entrever, era necesaria.

"Volví a mi niñez. Dejé de consumir cadáveres, copete, todo tipo de drogas. Al final, limpié mi camino, mi vida. Eso también atrae a otro tipo de personas. Van ocurriendo cosas que realmente quieres. Antes iba a jugar amistosos con la caña. Es otra cosa estar sano. También trato de compartir eso y ser ejemplo para el que le sirva", concluye Diego Torres, parte de la crew 'De Killtros'.

Chystemc cantando en un show.