Entrevista AS

El ex delantero de la UC que se retiró a los 27 años para ser piloto de aviones

Allan Luttecke dejó el fútbol profesional en enero de 2020 luego de varias lesiones en los ligamentos cruzados. Hoy está a punto de convertirse en piloto.

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Allan Luttecke se retiró del fútbol profesional en enero de 2020 luego de varias lesiones en los ligamentos cruzados. Hoy está a punto de convertirse en piloto.

Universidad Católica tiene una de las canteras más destacadas del país y hay un sinfín de historias de jugadores que han llegado al club a una corta edad. Allan Luttecke es uno de ellos y luego de varios años como futbolista profesional, decidió tomar otro camino.

Las continuas lesiones en los ligamentos cruzados llevaron al ex delantero a pensar en una actividad alternativa, la que hoy está cerca de conseguir. En conversación con AS, Luttecke detalló su experiencia como estudiante de aviación y cómo ha sido el cambio en su vida desde que dejó el fútbol.

- ¿En qué etapa de la carrera de piloto está actualmente?
- Me quedan un par de horas de vuelo y ya estaría listo para tener la habilitación para volar instrumentos, que es lo que piden para llegar a piloto comercial. Ahí ya no miras hacia afuera, sino que te fijas en tu instrumento y así te da mayor seguridad al vuelo.

- ¿Cómo ha sido la experiencia en todas las horas de vuelo que lleva acumuladas?
- La experiencia de volar un avión es muy parecida al fútbol, necesitas harta responsabilidad, es entretenido. Es otro mundo eso sí, el salirse del fútbol igual fue duro, pero fue por un tema netamente físico, porque ya no me daba la rodilla, aunque fue una buena decisión. Siempre me gustó el tema de la aviación y más ahora que me puedo dedicar a eso.

- ¿Cuál ha sido hasta ahora la experiencia más difícil que le ha tocado al volar?
- Lejos el más difícil fue el primero, porque normalmente a las 40 ó 50 horas de vuelo que llevas con instructor te dan el paso para hacerlo por primera vez solo y esa experiencia es muy parecida al primer partido de fútbol, es la misma sensación de nerviosismo, de querer hacer las cosas bien, pero también es distinto porque en el fútbol juegas un partido mal y no pasa nada, pero en la aviación vuelas mal y ya sabes lo que te puede pasar. La sensación es muy parecida.

Allan Luttecke tras su primer vuelo solo.

- Con la pandemia se ha complicado todo, ¿a qué se ha dedicado durante este período?
- Ahora que no estoy volando trabajo en una inmobiliaria y mi padrino me está ayudando con el tema de las horas de vuelo. Le trabajo a él todo el día y mientras que no esté volando, soy su asistente personal.

- Entonces ha podido seguir volando durante la pandemia...
- Gracias a Dios tengo dos instructores que me ayudaron mucho en la primera ola de la pandemia. Volé en las ventanas que se daban, que de repente Pudahuel no estaba en cuarentena. Íbamos al simulador, porque no se podía hacer vuelos prácticos por el coronavirus, así que le metí mucho a eso para que ahora, cuando levanten todo, pueda aplicarlo en el avión y acumular las últimas 20 horas que me faltan.

- ¿Y cómo ve el futuro laboral cuando cumpla las horas?
- En el mundo del trabajo va a estar muy complicado. Mis dos instructores trabajan en LAN y uno sufrió un recorte y al otro lo suspendieron. Está complejo, pero como todo en la vida. El fútbol también está difícil, tengo varios amigos que les costó mucho encontrar club, o contratos, por un tema netamente económico.

Su decisión de decir adiós al fútbol

- ¿En qué momento tomó la decisión de dejar el fútbol para ser piloto?
- Yo me corté muchas veces el ligamento cruzado, que es una lesión grave. A veces uno le pone todas las ganas a querer seguir jugando, pero no sé si el destino será que no te tocó no más. Cuando vi que el cuerpo no me estaba respondiendo a lo que yo quería, que era jugar en Primera División y estar en la Selección y todo, y vi que estaba muy difícil llegar a ser un futbolista profesional importante, preferí dar un paso al costado y dedicarme a algo que realmente uno puede hacer bien.

- Usted mantiene una gran amistad con Diego Rubio, ¿qué le dijo él cuando tomó la decisión?
- Con él somos casi hermanos y sus consejos iban por el lado de que estuviera seguro de lo que estaba haciendo, porque por más de que uno después diga 'vuelvo atrás y juego otra vez', si estuviste un año inactivo es muy difícil, sobre todo volver a Primera o Primera B. Por eso, no es llegar y decir me retiro y vuelvo, son pocos los jugadores que pueden hacer eso. Un ejemplo es Mathías Vidangossy, pero ahí estamos hablando de un talento impresionante. Esas son las conversaciones que tengo con Diego.

- ¿Cuál fue su sensación al dejar el fútbol?
- Nunca fui irresponsable y poco profesional, por eso me fui con la tranquilidad de un día para otro. Mi padrino me dio la posibilidad de trabajar y dije 'la voy a tomar porque ya sé que no voy a ser tan exitoso en el fútbol'. Fue una decisión súper fría y la tomé solo, lo único que hice fue llamar a Diego (Rubio) y decirle. Todos me apoyaron, mi familia también.

- ¿Cómo ha sido el cambio de la vida de futbolista a su vida actual?
- Es otra realidad. Un futbolista no está acostumbrado a trabajar 10 horas frente a un escritorio. Yo gracias a Dios le hago los favores a mi jefe, entonces tampoco es que sea una oficina, pero sí trabajo 6-7 horas laborales como el común de la gente y enfrentarte a esa realidad es difícil.

- ¿Hay alguna experiencia como futbolista que le haya servido o preparado para el mundo de la aviación?
Cuando me retiré del fútbol me comprometí a ser el mejor, a estudiar mucho, porque ya no estás hablando de jugar a la pelota, estás a cargo de mucha gente en tus hombros, entonces debes tener cierta madurez. En el fútbol eso se logra con el tema de las lesiones o que a los 17 años ya estás ganando plata. Son cosas que me ayudaron mucho para lo que me voy a dedicar ahora.

- Como futbolista imagino que tenía algún sueño, ¿y como piloto?
- Yo quería jugar en Primera División, es lo que más me llamaba la atención. En este otro tema, yo creo que va a ser el primer vuelo en que lleve a mi familia en un avión comercial. Llegar a ser capitán o copiloto y poder llevar a mi familia sería el sueño más grande que tengo en la aviación.