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La causa de Palestino

El club deportivo Palestino es único en el mundo. Es la única institución deportiva que representa a la colonia árabe de manera tan directa, con un lazo tan infranqueable y una tradición que le otorga una identidad que traspasa generaciones y tendencias. Cuando fue fundado en 1920, el club pretendía dejar testimonio de una de las colonias más numerosas del país. Han pasado más de cien años y ese objetivo no sólo se mantiene, sino que se promueve y se fomenta.

Es verdad, los jugadores que hoy visten los colores del equipo de La Cisterna ya no pertenecen o son descendientes de árabes, como en antaño, pero han conocido y asumido el objetivo de transmitir la causa palestina a lo largo del globo. No hay tibieza en sus acciones. Hay orgullo y un sentido de pertenencia que sobrecoge.

Los bombardeos en territorio palestino tuvieron una nueva arremetida en estas últimas semanas. Ante Colo Colo en el estadio Monumental, el plantel salió a la cancha con una vistosa kuffiyah, pañuelo característico del mundo árabe. La portaban todos los jugadores. Para el duelo de la Copa Sudamericana contra Atlético Goianiense, vistieron un buzo con la bandera palestina. Imágenes que dieron la vuelta al mundo, mientras el conflicto en la zona crece y abunda.

En el 2014 el club diseñó una camiseta con el número uno simulando el mapa del territorio palestino. Las críticas surgieron de inmediato y la polera fue prohibida, convirtiéndose en una reliquia de colección. En el 2015 los partidos de Palestino por la Copa Libertadores fueron transmitidos en directo a territorio árabe, con cientos y miles de nuevos hinchas que abrazaron los colores de un equipo de fútbol que jugaba a miles de kilómetros de distancia. Instalaron pantallas en uno de los sectores del estadio Monumental, donde jugaron de local, creando una verdadera hinchada virtual.

En el 2016 realizaron una gira por territorio palestino. En el 2018 el presidente del Estado Palestino Mahmud Abás visitó al plantel en el estadio de La Cisterna, reconociéndolo como el único club del mundo que recibe ese nombre y hace flamear con libertad la bandera de Palestina en todo el orbe.

Ganar copas y campeonatos es uno de los objetivos de los equipos de fútbol profesional. Pero hay otras perspectivas tanto o más importantes. Sentido de identidad y de pertenencia es uno de ellos. En 1920, cuando un grupo de inmigrantes palestinos fundó el club en Osorno para participar en la Olimpíadas de las colonias, lo hicieron para participar junto a los deportistas descendientes de españoles, italianos, alemanes. Lo consiguieron. Ni imaginaron que un siglo después ese legado sería abrazado por hinchas, jugadores, técnicos, aficionados, simpatizantes, que no tienen un lazo directo biográfico, pero sí de pertenencia y lealtad.