ENTREVISTA AS

Jorge Sharp, el deportista: “Jugué como arquero de fútbol, pero llevo el básquetbol en el corazón”

El alcalde sueña con transformar a Valparaíso “en la capital del básquetbol en Chile, como en los años 80”. Es fan de la NBA. El edil, además, revela una cercanía con Eugenio Mena y afirma que el país “merece una revolución en materia deportiva”.

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Jorge Sharp, el deportista: “Jugué como arquero de fútbol, pero llevo el básquetbol en el corazón”

Son las seis y media de la mañana y Jorge Sharp ya está en la Plaza La Conquista del Cerro Los Placeres. Un grupo de jóvenes, que practica básquetbol a diario, ya no se sorprende. El alcalde de Valparaíso, reelecto con más del 56 por ciento de los votos, llega a entrenar ese mismo deporte hace más de un año: “Entendí que, si no retomaba la actividad, la vida iba a ser más pesada”, cuenta el edil en diálogo con AS. Es la cara más deportiva de Sharp, el líder político que sigue la NBA, que no se pierde ningún partido de la Roja y que cuestiona el rol de las sociedades anónimas en el fútbol chileno. Especialmente, la de Santiago Wanderers.

"Desde chico era fanático del básquetbol. Me gustaba mucho ver los partidos que se transmitían. A partir de ahí, cuando estaba en primero medio, me fui inscribiendo en distintos clubes de Punta Arenas (su ciudad de origen). Comencé a jugar sin parar. Es un deporte que llevo en el corazón", relata Jorge Sharp. El actual jefe comunal ya trazó un objetivo para su segundo periodo: quiere convertir a Valparaíso en la capital del básquetbol en Chile.

- ¿Cada cuánto práctica?
- Había dejado el básquetbol por el trabajo de la municipalidad, pero retomé hace un año, tanto en la mañana como en la tarde. Nunca me había atrevido a hacer deporte en la madrugada, pero lo intenté por la franja horaria. El cambio en mi vida cotidiana ha sido tremendo, porque parto el día con mucha energía. Me ha permitido generar un hábito, que me ha ayudado a activar el cuerpo. En los fines de semana me quedo a entrenar hasta las diez de la mañana, y en la semana, hasta las ocho, porque después tengo que ir a la municipalidad a trabajar. El básquetbol es para volverse loco, pero hay que controlarse también (ríe).

- ¿Qué le dicen los vecinos?
- Hay unos 'cabros' y 'cabras' porteñas que me han recibido de buena forma. Nunca se imaginaron que el alcalde de Valparaíso iba a jugar con ellos, y me trataban de ‘don Jorge’, ‘tío Sharp’ o ‘tío alcalde’, pero se fueron soltando y ahora me dicen 'Jorge'. Hay una comunidad muy linda. Ellos juegan en clubes de Valparaíso y me han permitido activar las ganas, refrescar los fundamentos y jugar en equipos de cinco. Me tratan con mucho respeto y cariño.

El equipo favorito de Sharp: Portland Trail Blazers

"Yo tengo recuerdos del 1997 o 1998, con la final de (Michael) Jordan contra los Jazz, pero cuando seguí más intensamente la NBA fue en la temporada del 2000. Portland contrató a Scottie Pippen, quien es mi jugador preferido de la historia, y armó un equipo muy bueno. Yo tenía uno de mis mejores amigos, que era fanático de los Lakers. Entonces se generó una rivalidad, porque ambos equipos jugaron la final de la Conferencia. Ellos ganaron 4-3. Fue terrible. Mi amigo se burla hasta el día de hoy… era un partido que debíamos ganar porque estábamos con 14 puntos arriba. Lo dieron vuelta con Shaquille O'Neal (ríe)"

- ¿Qué otros deportes ha practicado en su vida?
- Jugué fútbol, como muchos en el liceo. Era arquero en los campeonatos (ríe)... pero yo soy basquetbolista. Es el deporte que más me gusta, porque es hermoso, de estrategia, de trabajo en equipo, y donde puedes desarrollar una cualidad específica que se complementa con el resto de tus compañeros. Yo jugaba de defensa, entonces los entrenadores me ponían a marcar a los rivales. Era pesado y mañoso para desconcentrarlos (ríe).

- El 2017, bajo su administración, volvió la liga escolar. Y en el verano se realiza la Copa Pancho. ¿Su idea es impulsar el básquetbol en la zona?
- Sí, porque queremos demostrar que el deporte en Valparaíso no es solo fútbol. Hay más disciplinas. Mi sueño es convertir a Valparaíso en la capital del básquetbol en Chile, como fue en los años 80. Hay condiciones para hacerlo: tenemos muchos clubes deportivos, hay una larga tradición, hay excelentes dirigentes jóvenes, hay muy buenos jugadoras y jugadores. Uno de los temas que quiero desarrollar en mi gestión es la actividad del básquetbol en los cerros de Valparaíso. Tenemos que invertir en infraestructura y en apoyo a los clubes.

Su relación con un jugador de la Roja

- Tomás Vodanovic, nuevo alcalde de Maipú, dijo que bloquea los partidos de Universidad Católica en su calendario. ¿Usted también lo hace?
- (Ríe) Sí, cuando juega la Selección (de fútbol) bloqueo todo como dos horas antes. Esa práctica es indispensable… un deber (ríe). Los partidos de la NBA son más tarde, así que los puedo ver sin problema. ¿Y Wanderers? también los veo todos. Acabamos de perder el clásico porteño y estoy enrabiado...

- A propósito de la Selección. ¿Qué le pareció la convocatoria del wanderino Eugenio Mena?
- ¡Aguante el 'keno'! He tenido la posibilidad de conversar con él por redes sociales. Tiene un gran nivel. Lo que está haciendo en Racing es tremendo, y creo que es el mejor lateral izquierdo que tiene Chile. Espero que (Martín) Lasarte lo ponga como titular contra Argentina, porque él conoce el medio. Le tengo mucho respeto a (Jean) Beausejour, pero creo que Mena está unos pasos más adelante. Tiene buen fondo físico y no se cansa. Para un lateral, es fundamental.

- ¿Qué conversa con Mena?
- Voy a confidenciar que le pregunté sobre el inglés (Ben Brereton) que llegó a la Selección. Le dije que ojalá meta goles, si para eso lo trajeron (ríe). Le deseo lo mejor a Eugenio, porque él está muy pendiente de lo que pasa en Valparaíso. Está comprometido y me pregunta por la ciudad. Es un gran tipo, porque además es un jugador de cerro. Nos tiramos buena onda.

La molestia de Sharp por Santiago Wanderers

- Volvamos a Wanderers. ¿Por qué está enrabiado?
- Este club no merece estar en el último lugar de la tabla, por su historia, por su cantera y por la hinchada. Hoy tenemos buenos jugadores, como (Mauricio) Viana, (Francisco) Alarcón, (Marco) Medel o Daniel González, que me encanta cómo juega. Esta Sociedad Anónima no tiene proyecto deportivo, ni tampoco tiene interés de tenerlo. Cuando pierde Wanderers, pierde Valparaíso.

- Hay otros alcaldes, como Daniel Jadue, que también han sido críticos de la privatización del fútbol y la repartición del dinero de la televisión...
- La privatización del fútbol fue una estrategia muy fríamente diseñada, incluso antes de que aparecieran las sociedades anónimas. Esto comienza cuando la televisión pública queda marginada de las transmisiones. Se intentó transformar a los hinchas en clientes. Muchos que se agruparon en las corporaciones, como la de Santiago Wanderers, llevan años peleando por recuperar el carácter público del fútbol. Como dice su presidente Mario Oyer, ‘el fútbol es una actividad social’. El foco debería ser completamente distinto. Una pelea indispensable es recuperar los clubes como proyectos deportivos, sociales, culturales y formativos. Las sociedades anónimas persiguen el lucro, y es evidente lo que sucede en Wanderers. El clima de cambios que existe en Chile debe llegar al fútbol.

- Wanderers había anunciado que devolvería el club a los socios...
- Del dicho al hecho hay mucho trecho. No tengo muy claro si detrás de ese anuncio hay una genuina voluntad de avanzar en la dirección que se señala. No hemos visto absolutamente nada. Por historia y respeto al pueblo wanderino, la sociedad anónima se debe ir de Santiago Wanderers. Tiene que devolver el club a la Corporación, en virtud de un proceso que involucre a toda la ciudad. Mientras no haya un avance en ese sentido, me parece que es humo.

- ¿Y qué cambios se necesitan en el deporte en general?
- Chile merece una revolución en materia deportiva. Hoy las políticas nacionales están orientadas al fomento de determinadas actividades deportivas y a determinados deportistas de élite. Necesitamos una política desde abajo, desde cada barrio de Chile. En cada barrio del país hay futbolistas, basquetbolistas, voleibolistas y jóvenes con inmensas capacidades. No todos van a llegar a ser deportistas de élite, pero el objetivo no es ese. Es desarrollar una forma de vida en torno a lo que supone la actividad física y la recreación. Así, vamos a ser una sociedad más feliz, menos violenta, más sana y más organizada. Es un cambio completo.

- ¿Falta más conexión entre las municipalidades y el gobierno central?
- Sí, se requiere un trabajo más coordinado entre las autoridades nacionales, las municipales y los dirigentes de las distintas organizaciones deportivas. Esa coordinación hoy está mediada por política y no por una política de Estado que ponga por delante la actividad deportiva, más allá de las diferencias. No basta con tener más infraestructura, se requiere una política de empoderamiento, trabajo colectivo y acompañamiento.

- ¿En qué sentido?
- Por ejemplo, algunos pueden creer que la construcción de una multicancha puede resolver los problemas de un barrio, pero si esa cancha no se construyó conversando con la gente e involucrándolos en la toma de decisión, esa cancha terminará rota, destruida o rayada. Tan importante como construir infraestructura deportiva, es el proceso que te permite llegar a ese punto. Tiene que ser participativo. Cuando uno involucra a la comunidad, al mundo del deporte, solo obtienes un resultado: ganas.