Entrevista AS

"Fue como irme del United a Tocopilla": el préstamo que marcó a un ex cadete albo

Johanns Dulcien tiene muchísimas historias para contar. Américo Gallego, Diego Cagna, César Pinares e Ignacio Saavedra, son algunos de los protagonistas.

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"Fue como irme del United a Tocopilla": el préstamo que marcó a un ex cadete albo
@jdulcien

Johanns Dulcien (30) era considerado una de las joyas más grandes de Colo Colo en la época de Claudio Borghi. Creció viendo en el plantel del primer equipo a todas las figuras de la mítica escuadra que brilló en 2006 y 2007. En juveniles, Fiorentina y Palermo de Italia lo quisieron, y además, tenía en la banca a César Pinares y Mario Sandoval, que hoy juegan en Gremio y Universidad de Chile, respectivamente. Pero no llegó. Y después de un periplo por la Segunda División e incluso Jordania, dejó el fútbol a los 27 años. Hoy con AS, repasa su carrera.

- ¿Se ha cuestionado en algún por qué no tuvo una mejor carrera?
- Yo tengo cierta relación con ‘Nacho’ Saavedra y él me decía que podría estar jugando en cualquier lado, pero las cosas pasan por algo. Creo que no fue mi culpa. Si hablaban de mí en su momento, era porque las cosas que hacía en la cancha eran buenas.

- ¿Pensaba que con el talento le alcanzaría solamente?
- ¡Siempre! (risas) Yo me agarraba cuando chico con Juan Gutiérrez y le decía ‘dame el pase, échame para ir a otro club’. Él se cagaba de la risa, pero no podía dármelo, sino hubiera debutado mucho antes. Yo me enojaba con él, le decía que no quería jugar más en juveniles. Me decía: ‘erís pesao, cu…’ (risas).

- ¿En qué momento se dio cuenta que en Colo Colo no tendría cabida?
- Cuando llegó Macnelly (Torres), yo se la luchaba, pero después llegó (Lucas) Wilchez y empezaron a subir más cadetes y de a poco te van marginando. Tienes que hacer 800 goles en el entrenamiento para que el técnico recién te vea. Porque no tienen una política, no le dicen a los técnicos cómo o dónde juega uno. Por ejemplo, (Martín) Lasarte tiene mucho conocimiento, trabajó en Europa, pero no se lo puede transmitir a todos los equipos y no le corresponde, no es su pega. Pero la ANFP y los mismos clubes tienen que tomar la iniciativa para tener identidad. Son Sociedades Anónimas, está bien, pero yo admiro a Barcelona y River porque tienen una identidad.

- ¿Lo desmotivó que lo taparan?
- Obviamente. Yo fui a Naval y dije ‘nah’. Era como irte del Manchester United a Tocopilla (risas). No tenían nada. Me afectó, pero te trae a tierra, eso es verdad. Sin embargo, si tú tienes un jugador de élite, tienes que mantenerlo en la élite. Hacerlo crecer. Por ejemplo, Naval fue el equipo más defensivo en el que estuve. El ‘Chueco’ (Víctor) Merello, que jugó en Cobreloa, era 4-4-2 y gritaba ‘no pasen, no pasen’. Y yo pensaba ‘chucha, no puedo jugar a la pelota, hueón’. Me fui con Nico Millán a Naval y sufríamos. Yo estaba acostumbrado a jugar de enganche, tirando bicicletas, divirtiéndome. Por eso no me reprocho nada. Las pocas chances que tuve, las aproveché, hasta me hicieron un penal. Lo di todo en Colo Colo.

- Luciano Arriagada, Jeyson Rojas e Iván Morales, por nombrar a algunos, son juveniles que están rindiendo en Colo Colo. Aquello, inevitablemente, los pone en la órbita de todos. A usted también le pasó en sus inicios. ¿Le afectó?
- Yo creo que no es un tema de los jugadores, sino que en Colo Colo hay gente muy vieja dirigiendo. Gualberto Jara va y vuelve, por ejemplo. Yo jugué en Jordania y allá se preocupaban de tenerte un psicólogo, de la alimentación y muchas otras cosas. En Colo Colo teníamos las mejores canchas, pero nadie se preocupaba de cómo te sentías, de qué querías hacer con tu vida. Cuando entrabas al camarín estaban Kalule, Arturo Sanhueza, Alexis Sánchez, Chupete Suazo, Matías Fernández y yo pensaba ‘no puedo decir ni pío’. Ahora hay casos de jugadores como Javier Parraguez, que se fue probar al SAU y no quedó, pero insistió, no se rindió y llegó a Colo Colo. De hecho, hizo un gol clave que nos ayudó para no irnos a la B. En Católica tienen otra política, te dan tiraje, y eso significa jugar 10 o más partidos seguidos. Pero me parece que en Chile están como ‘el que lucha, es bueno’ y no es así. Va más allá.

- ¿A qué se refiere?
- El fútbol es táctico, tienes que ser inteligente, saber correr. Yo siempre digo: tuve la mala suerte de tener al Tolo Gallego, a Diego Cagna que eran conocidos, pero la verdad es que en aprendizaje, no me dejaron nada. Tolo Gallego me decía ‘yo fui campeón del mundo, yo fui campeón del mundo’ y ¿qué te enseña eso? Del que más aprendí en el fútbol, fue de Gualberto Jara. Me enseñó los rombos, a generar espacios, a jugar sin pelota. Él y Lucho Pérez me enseñaron, pero Hugo González y Fernando Astengo no. En el caso de Arriagada, creo que no era el momento para tirarlo a los leones contra Uruguay. Pero si hacía ese gol, te prometo que estaría jugando en el Milan. Pero en su mente, esa jugada no se la saca más, y eso es culpa del técnico.

- ¿ Y qué análisis hace?
- El otro día lo estaba hablando con mi amigo Yashir Islame. César Pinares fue cadete en Colo Colo y era mi banca. Mario Sandoval, que está en la U, siempre fue mi banca en Colo Colo. Hoy, Sandoval pelea el puesto en la U y Pinares está en la Selección. Colo Colo nunca aprovechó a los talentos. Yo tengo cierta relación con (Ignacio) ‘Nacho’ Saavedra y cuando chico me pedía que le enseñara a girar. A mí lo que me caracterizaba era que tenía un muy buen giro para ambos lados, me salía natural. Se lo copié muy buen al ‘Mago’ Valdivia. Hace poco, ‘Nacho’ me mandó fotos entrenando, haciendo pesas, se fortaleció harto, y me dijo: ‘Johanns, hueón, tú deberías estar jugando, yo no lo puedo creer’

- ¿Llegó a odiar al fútbol?
- No, no, pero sí encontré otras cosas que me empezaron a gustar. Por ejemplo, la astronomía. Después conocí a mi mujer en Antofagasta y me di cuenta que el fútbol era una burbuja. Es por eso que cuando pienso en volver, llego a la conclusión de decir ‘otra vez a la burbuja’, pero al menos ahora la conoces. Hay jugadores que aguantan todo eso porque quieren ser futbolistas sí o sí, pero no saben ni hablar. Yo estoy muy feliz con la vida que tengo.