Entrevista AS

"Sentí que arriesgaba mi vida": la crack chilena que busca hacer historia

Paula Cofré comenzó a hacer escalada en 2017 y no paró más. Hoy se prepara para una ambiciosa meta: "Quiero ser la mujer más joven en subir el Aconcagua".

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"Sentí que arriesgaba mi vida": la crack chilena que busca hacer historia

Paula Cofré Saphier (25) comenzó a practicar montañismo recién en 2017, pero ya se plantea grandes retos. Su afición por el deporte fue tal que, hasta la fecha, cuenta que no deja pasar una semana sin subir algún cerro. Su crecimiento, además, ha inspirado a muchísimas personas y así lo demuestran sus más de 13 mil seguidores en Instagram, quienes están pendiente de las aventuras de quien también es estudiante de Ingeniería Civil Industrial en la Universidad de Chile.

"De chica siempre he hecho deporte. Mis papás y mis abuelos me lo inculcaron. Cuando tenía 4 ó 5 años me metieron a jugar básquetbol, después tenis de mesa. Más grande iba a los maratones con mi papá, hacíamos 5 ó 10 kilómetros", revela Cofré. Ella espera que su caso sea un ejemplo para otras personas, que quizá están a la espera y no se atreven a dar el salto: "En el montañismo se trabaja mucho la mente, se aprende a controlar el miedo". En conversación con AS, la joven habla de sus experiencias y confiesa cuál es su más grande desafío.

- ¿Cuándo comenzó a practicar montañismo?
- La verdad es que a mí siempre me ha gustado mucho el deporte y cuando entré a la U empecé a hacer todavía más, porque me metí a running, a básquetbol, escalada, en fin, a lo que hubiera. Y fue en 2017 cuando comencé a escalar cerros y a hacer montañismo. Unos amigos me invitaron y acepté ir. Fue algo que me llamó la atención de inmediato. Al otro día me compré zapatillas de trekking y dije "ya, empezaré a hacerlo todos los fines de semana". Igual eran cerros chicos al principio, como el Cerro Alto del Naranjo. En esa constancia noté que mi estado físico había mejorado un montón, y que mis amigos con los que salía ya comenzaban a quedar atrás, poh (risas). Ya en 2018 comencé a hacer más alta montaña. Ya salía más por mi cuenta y fui conociendo más gente que hacía lo mismo. Y lo bueno es que logré compatibilizar súper bien los estudios con el deporte. Siempre me organicé bien, entonces seguí haciéndolo todas las semanas, a excepción de esas últimas dos semanas de cada semestre que es más difícil (sonríe).

- ¿Qué significa para usted el montañismo?
- Para mí es un tema de superar los límites, darse cuenta que uno es capaz de todo, proponiéndoselo y teniendo constancia. Además del estado físico, lo mental juega un rol supe importante en el montañismo. Es darse cuenta que puedes superarte a ti mismo. Así como en la música o el arte, es cierto que hay personas que tienen más habilidades que otras, pero soy de la idea de que todo se puede entrenar, pero hay que esforzarse y trabajar. Trabajar no solo lo físico, sino también la mente, porque es un deporte donde tienes que aprender a controlar el miedo.

- Sobre eso, ¿ha vivido alguna experiencia extrema escalando?
- Este mismo fin de semana que pasó (risas). Fui al Cerro Diablo, de jueves para viernes, y había partes con rocas muy malas y sueltas. Hay unas pasadas bien difíciles sobre precipicios, y uno siente miedo, es normal. Sentía que arriesgaba mi vida cada cinco minutos. Nunca he llegado al punto de tener que regresarme, pero sí de pensar si vale la pena el riesgo que estoy corriendo. Ah, la única vez que sí me devolví, pero fue a cien metros de la cumbre, fue en el Nevado de Longaví. Estábamos en una canaleta que no tenía nada de nieve, y se deben escalar con nieve según decía la instrucción, entonces comencé a escalarlo así no más. Me acuerdo que caían piedras de arriba también. Mis amigos me decían "demos la vuelta porque ya está súper peligroso" y claro, ahí tuve que decir "ya, hasta aquí no más". Prefiero pensar que el cerro no se va a mover y puedo volver cuando haya mejores condiciones, porque arriesgar una vida por una cumbre, creo que no lo vale.

- ¿En qué ámbitos de su vida nota las mejorías que le produce hacer deporte?
- Te da mucha energía. Mejora el estado de ánimo y también la autoconfianza, el autoestima. Además es súper gratificante ver cómo uno ya no se cansa igual que las primeras veces. Al principio subes un cerro y terminas muy fatigada y después ya no es así. Además, el montañismo en particular, ayuda también a creer en el trabajo en equipo, a reforzar lazos y a confiar en el otro. Por eso yo le digo a la gente que le den para adelante no más, en el deporte que sea. Los resultados no se ven al tiro, pero tienen que seguir. Yo, por ejemplo, ahora hago hartas barras en el gimnasio, pero cuando comencé no podía hacer ni una (risas). Y es genial llevar una vida más activa.

- ¿Cuál es su próximo desafío?
- Ahora estoy aprendiendo cosas más técnicas, porque en el verano quiero ir al Aconcagua, por la Ruta de los Polacos, que es más compleja, y ojalá ser una de las personas más jóvenes en subirlo. Si no me equovoco sería la mujer más joven en lograrlo. Y ya el próximo año me gustaría viajar a Europa, específicamente a Los Alpes.