Septiembre

En los primeros diez días de septiembre la selección chilena se juega buena parte de su clasificación al Mundial de Catar. La triple fecha ad portas no podría ser más complicada, no sólo porque Brasil, Ecuador y Colombia son rivales empinados, sino porque dos de esos tres partidos son en calidad de forasteros, en latitudes donde la Roja rara vez ha sumado puntos, como la altura de Quito y la humedad infernal de Barranquilla. El principal escollo de Chile, sin embargo, sigue siendo Chile. La urgencia de unidades no colabora con la búsqueda de un funcionamiento que en la Copa América insinuó algunas señales de identidad.

La tabla no miente. Pega una feroz bofetada de realidad. En seis partidos jugados el combinado nacional suma seis puntos. Poco. Demasiado poco. Ha ganado apenas un juego, el duelo de local ante Perú. Poco. Muy poco. Ha hecho ocho goles y le han encajado la misma cantidad de tantos.

Las conclusiones del torneo continental fueron tibias. Vimos a un equipo al que nadie le pasó por encima, pero que tampoco pasó por encima de nadie. En un calendario donde ya no hay espacio para los amistosos, relevante ejercicio para probar fórmulas y nombres propios, la única chance de experimentar es por los puntos. Más que descubrir novedades, se reforzaron ciertas ideas, buenas y malas. En defensa Chile tiene nombres para armar una zaga cerrada, a la que se debería sumar Paulo Díaz, uno que perfectamente podría estar en un once titular. En los volantes a los ya consolidados Pulgar, Vidal y Aránguiz, podemos sumar a un sólido Tomás Alarcón, quien arrancó como titular en la Liga Española jugando por el Cádiz, lo que es una estupenda noticia. En la ofensiva tenemos poco y la ausencia de Alexis Sánchez es demasiado sustantiva para un equipo como el chileno. En la última década la relevancia del tocopillano no tiene comparación en la historia del fútbol chileno: máximo anotador, máximo asistidor y principal generador de las jugadas de riesgo del equipo. Sánchez no sólo es importante para Chile sino que condiciona el dispositivo defensivo de los rivales.

En la Copa América descubrimos a Ben Brereton Díaz, quien le otorga una brisa de aire fresco a una zona donde hay pocas chances. Para buscar la mitad del vaso un poquito más lleno, el delantero del Blackburn Rovers llega encendido y Eduardo Vargas llega como semifinalista de la Libertadores jugando por el Mineiro. El resto son apuestas, como Carlos Palacios que en algún momento debería dar el brinco de calidad, Iván Morales que parece al fin haber encontrado el camino para ser importante en su equipo, Felipe Mora que hace goles en EE.UU pero que en la Roja no ha cumplido y hasta alternativas estrafalarias, como el norteamericano Robbie Robinson, de 22 años, 1.88 de estatura, hijo de chilena, quien está haciendo goles en la MLS. Pero son apuestas.

Rescatar puntos en esta triple fecha eliminatoria es determinante, pero la próxima fecha triple parece aún más importante, porque son rivales más accesibles en el papel: Perú de visita, Venezuela de local, Paraguay como forastero.

Septiembre es un mes clave, no estamos descubriendo nada nuevo. ¿Se juega la vida el equipo de Martín Lasarte? No. Se juega la clasificación al Mundial. El fútbol no es de vida o muerte, aunque el atractivo slogan diga lo contrario.