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El mundo aparte del Brasileirao: cuatro cosas imposibles de ver alguna vez en el fútbol chileno

Los clubes brasileños dominan la Libertadores y Sudamericana. ¿Qué hay detrás? ¿Cómo se gestó? ¿Cuánto ganan y cómo llegan las máximas figuras que tienen hoy?

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Desde los años 90 hasta estos tiempos, los brasileros se las arreglaron para siempre estar compitiendo a nivel continental. Tras una crisis en los años 80, Sao Paulo se coronó bicampeón de la Copa Libertadores en 1992 y 1993. De ahí en adelante, solo en cuatro ediciones no tuvieron clubes en el partido final hasta el 2005, época en la que hasta 2013 siempre tuvieron un representante, ganándola en seis ocasiones.

En las últimas cinco ediciones de la copa, los brasileros estuvieron en todas las definiciones, exceptuando la del 2018 entre River Plate y Boca Juniors. En 2017 el campeón fue Gremio de Porto Alegre, en 2019 Flamengo, en 2020 Palmeiras y ahora, en 2021, será alguno de los dos últimos nombrados.

En AS sintetizamos el poderío alcanzado en los últimos años por los clubes de Brasil, que a esta altura ya aseguraron tres títulos internacionales: La Libertadores 2021 que definirán los rubronegros con el "Verdao", la Copa Sudamericana 2021 que jugarán Red Bull Bragantino con Athletico Paranaense y la próxima Recopa Sudamericana.

El comienzo del apogeo

Desde hace bastantes años que el Brasileirao ha empezado a repatriar a sus grandes figuras. Algunas solo por marketing, otros por fútbol. Lo cierto es que en los últimos 10 años volvieron a jugar a su país jugadores de la talla de Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos, Dida, Ze Roberto, Lucio, Juan, Kaka, Juninho Pernambucano, Gilberto Silva, Adriano Correia o Robinho, estrellas en algún momento en el Viejo Continente.

También han sabido formar a diferentes astros que hoy son figuras en Europa y han elegido bien a los refuerzos extranjeros: Clarence Seedorf, Salomón Kalou, Keisuke Honda o Diego Forlán, por nombrar a los más reconocidos mundialmente, eligieron el Brasileirao como destino.

Compras y ventas "europeas"

Mucho se ha hablado del Fair Play Financiero en Sudamérica. Pero hay algunos clubes que pueden justificarlo: Flamengo, por ejemplo, vendió a Gerson en casi 30 millones de dólares al Olympique de Marsella (en 2021), a Rodrigo Muniz en 10 millones de dólares al Fulham (2021), a Reinier en casi 30 millones de dólares al Real Madrid (2020), a Leo Duarte al AC Milan en 13 millones de dólares (2019), a Vinicius Junior al Real Madrid por casi 50 millones de dólares (2018) o a Lucas Paquetá en 40 millones de dólares también al Milan (2018).

Eso le ha permitido comprar los pases de Gabriel Barbosa al Inter de Milán o desembolsar importantes dineros por los préstamos con opción de compra de Andreas Pereira (procedente del Manchester United) o Kenedy (del Chelsea). Muchos otros, como Mauricio Isla, David Luiz o Filipe Luis, en su minuto llegaron libres.

Este caso no solo ocurre en los equipos más poderosos. Athletico Paranaense, tras ganar la Copa Sudamericana 2018 y la Copa de Brasil 2019, logró vender a Robson Bambu (al Niza) a Leo Pereira (a Flamengo), Bruno Guimaraes (al Lyon) y Rony (a Palmeiras), facturando cerca de 70 millones de dólares junto a otras ventas menores.

Otros equipos se han caracterizado por ser exportadores, como Santos, que en los últimos 20 años vendió por montos millonarios a Robinho, Diego Ribas, Elano, Neymar, Paulo Henrique Ganso y, recientemente, Rodrygo Goes.

Figuras del Brasileirao

Solo al revisar las planillas de los equipos de la Serie A del Brasileirao, se ven jugadores que perfectamente podrían estar en Europa. Flamengo, el mejor ejemplo hoy en día, cuenta con Diego Alves, Mauricio Isla, David Luiz, Filipe Luis, Diego Ribas, Gabriel Barbosa, en algún momento repatrió a Rafinha; todos ellos, hace cinco años, compitiendo en Europa.

Palmeiras se da el lujo de tener a un portero de la selección brasilera como Weverton, a un ex AC Milan como Gustavo Gómez, a los experimentado Felipe Melo y Luiz Adriano. Además, ha logrado sustentar un proyecto donde aparecen jóvenes como Renan, Gabriel Menino, Patrick de Paula o Danilo.

Atlético Mineiro también sorprende: le ganó a Boca Juniors el concurso del zaguero paraguayo Junior Alonso, le compró a River Plate a Nacho Fernández, cuenta con Eduardo Vargas, la proyección sudamericana la ve en hombres como Matías Zaracho o Jefferson Savarino y apuesta por calados como Hulk o Diego Costa, dos que hace pocos años jugaban un Mundial.

Corinthians es otro caso, pues de pasar de estar al borde de la quiebra, logró incorporar a Willian desde el Arsenal y sumar a hombres como Roger Guedes, Renato Augusto o Giuliano, por nombrar solo tres. Sao Paulo contaba hasta hace poco con Daniel Alves, Juanfran y Hernanes, pero igualmente están Joao Miranda, Eder Martins y al seleccionado ecuatoriano Roberth Arboleda en la zaga. Douglas Costa, Rafinha y Luiz Felipe Scolari en Gremio o Paolo Guerrero con Taison en Internacional de Porto Alegre también son nombres que llaman la atención por la trayectoria.

Sueldos inalcanzables

En Brasil se paga bien. El mejor ejemplo es que Leonardo Valencia tuvo que hacer un esfuerzo económico importante cuando dejó Botafogo, donde ganaba más de 60 millones de pesos chilenos, para recalar en 2020 en Colo Colo, donde empezó a ganar poco más de la mitad. Mismo caso con Rafael Vaz dos Santos: el zaguero brasilero jugó en Universidad de Chile mientras Flamengo pagó gran parte del salario, pero cuando finalizó contrato con los rubronegros, para los azules se les hizo imposible costear el sueldo de Vaz.

Si se compara con Chile, donde los equipos grandes los sueldos más altos que pagan bordean los 40 millones, no hay cómo competir. Para muestra, un botón: cuando Flamengo pagó al Inter de Milán los 17 millones de dólares por el 80% del pase de Gabigol, el delantero pasó a percibir cuatro millones y medios de dólares anuales en concepto de salario. Es, al día de hoy, el mejor pagado del Brasileirao.

Proyectos milllonarios

El poderío alcanzado por los brasileros también va de la mano de los proyectos deportivos o, al menos, en algún lineamiento claro. El caso más conocido es el de Flamengo, que en los últimos años ha tenido una interesante política de fichajes europeos con ventas millonarias y, además, con la idea de ser copropietarios de algún club portugués, una ida que gusta mucho al interior del directorio de los rubronegros.

En el caso de Palmeiras, tiene como mecenas a Leila Pereira, propietaria de Crefisa, la empresa que auspicia la camiseta del "Verdao". Se dice que en los últimos años ha invertido más de 85 millones de dólares que le han valido al conjunto paulista la Libertadores 2020, dos títulos del Brasileirao, dos Copa de Brasil y un torneo estadual.

El caso de Atlético Mineiro y Corinthians, con inversores que han aportado en fichajes e infraestructura, es similar. Eso sí, dichos elencos no tienen ventas millonarias como si las tienen otras instituciones, por lo que han sido objeto de críticas.

Últimamente apareció Red Bull Bragantino, evidentemente patrocinado por la bebida energética, con proyectos similares en Austria, Alemania y Estados Unidos. El equipo logró reestructurarse, apostaron por una política de jóvenes con proyección y, al día de hoy, el equipo en donde Claudio Maldonado es ayudante se encuentra en los primeros puestos de la liga y la final de la Copa Sudamericana.