ENTREVISTA AS

"Me hice taxista para ayudar a mi hijo... cuando debutó, me cayeron lágrimas de alegría"

Daniel Díaz relata los sacrificios de su hijo Danilo, quien jugó frente a Audax Italiano en Rancagua. El volante de 1.57 metros recibió múltiples elogios.

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"Me hice taxista para ayudar a mi hijo... cuando debutó, me cayeron lágrimas de alegría"

La historia de Danilo Díaz (19) dio un giro radical en poco tiempo. Del Sudamericano Sub 20, el primer contrato profesional y el Mundial de Brasil 2019 pasó a la inactividad total: el estallido social y la crisis sanitaria interrumpieron el desarrollo normal del fútbol joven. El habilidoso volante esperó una oportunidad en el primer equipo que tardó en llegar. Recién este jueves, y por un masivo aislamiento en Colo Colo, el jugador de 1.57 metros logró debutar en Primera División. En 27 minutos demostró su calidad.

Díaz, quien recibió múltiples elogios por su protagonismo en la última parte del encuentro ante Audax, ha recorrido un camino de sacrificios. Su familia lo ha acompañado siempre. "La gente cree que el futbolista es un niñito detrás de una pelota, pero nadie sabe el esfuerzo que se realiza. Todo eso se vio reflejado en los minutos que jugó. Es una satisfacción y un orgulloso", explica el padre, Daniel Díaz.

- ¿Cuándo se enteró de la citación de Danilo Díaz?
- Lo llamaron el día anterior, como a las 23:00 horas, para decirle que debía presentarse porque sería convocado. Las citaciones son de 20 personas y después quedan dos fuera, entonces estábamos inquietos. Con Ñublense también lo habían llamado, pero fue uno de los que no se vistió. Mientras no lo viéramos en la banca, no dábamos nada por seguro. Como a las 13:00 horas me llamó y me dijo que sí estaría. Nos invitaron a ver el partido a varios lados, pero con mi señora (Angélica Sepúlveda) queríamos verlo solos.

- ¿Qué sintieron cuando Danilo Díaz ingresó?
- Cayeron lágrimas. Es una sensación bien rara, porque lloras de alegría. Es felicidad al recordar que Danilo lleva diez años en Colo Colo. Nosotros sabemos todo lo que ha hecho y él sabe lo que nosotros hemos hecho por él. Por ejemplo, yo soy taxista. Y empecé en eso por lo mismo...

- ¿A qué se refiere?
- Yo fui chofer de las micros amarillas y después seguí en el rubro cuando empezó el Transantiago. Pero después me compré un taxi y me hice taxista, porque yo mismo iba a manejar el tiempo. Lo podía ir a dejar al colegio, lo iba a buscar, lo llevaba al entrenamiento, lo esperaba... uno se acuerda de todo lo que hemos pasado. Danilo se me quedaba dormido en el auto, porque llegaba agotado. Alcanzábamos a tomar 'once' en la casa y la mamá le pedía que hiciera las tareas. Yo volvía a trabajar en la noche, porque el dinero manda...

- ¿No alcanzaba con lo que juntaba en el día?
- A veces no conseguía la plata suficiente, porque tenía horario cortado. No era continúo: lo sacaba del colegio, lo llevaba a entrenar e incluso, al principio, tenía que cambiarse de ropa en el auto. Terminaba de entrenar a las 18:00 horas y lo iba a buscar otra vez.

- ¿Cuando lo vio entrar, también pensó en los cuestionamientos que le han hecho a Danilo por su altura?
- Ustedes escribieron que Danilo era la promesa excluida. Yo también pienso eso. Él siempre ha sido cuestionado por la altura, porque era uno de los más bajos de la serie. Nadie va a reconocer que lo han marginado por eso, porque hoy existe mucha preocupación por la discriminación. Pero yo tengo algo claro...

- ¿Qué?
- Danilo era el motor de la generación. Tiene sus pergaminos, fue uno de los primeros seleccionados Sub 15, lo llevaron al Sudamericano Sub 17 y terminó siendo clave contra Uruguay, y lo llevaron al Mundial. Lo que jugó, lo hizo bastante bien. Él sabe que lo cuestionan por la altura, porque no es tonto, pero siempre se las arregla. Lo que le falta de altura, lo supera con inteligencia y dinamismo.

- Muchos de sus compañeros de generación han sumado minutos. Él estaba pendiente. ¿Danilo lo pasó mal? 
- Sí, porque en la pandemia lo enviaron para la casa aún cuando tenía contrato. Lo mandaron a sentarse al sillón. Hasta que un momento se dio cuenta que los chicos de Casa Alba estaban más cerca del primer equipo que él y preguntó si podía irse para allá. Lo autorizaron. Lo llevaban un par de veces a la semana a entrenar con el plantel. Estuvo cinco meses. Eso es esfuerzo.

- En redes sociales se repitió un comentario que parece broma, pero que también se podría analizar con seriedad: "A Danilo Díaz le puede quedar grande la camiseta, pero no le pesa".
- Tal cual. Ni la de Chile. Junto a mi señora lo hemos acompañado a todas, a sudamericanos y mundiales, y tengo claro nunca le ha pesado. La de Colo Colo, al contrario. Sus pares lo reconocen y lo respetan. Los otros clubes dicen que es el “chico bueno”. Se puede jugar siendo bajo, porque Danilo tiene otras características. Tiene una potencia física muy buena, musculatura y se preocupa de la grasa. Todos saben la calidad que tiene, pero él necesita jugar.