¿A qué vino Castrilli?

Javier Castrilli fue un gran árbitro. Más allá de estar cerca o lejos de su estilo autoritario, el Sheriff era bueno, bueno de verdad. La ANFP lo contrató para mejorar el nivel del referato en Chile. Y viendo las últimas fechas del torneo, tiene harto trabajo Castrilli. Ojalá que por el bien de la actividad, le vaya estupendo en su cometido.

Sería injusto realizar un balance demasiado tajante de su gestión, pues llegó con un campeonato avanzado y comenzó a tomar decisiones sobre la marcha. Pero para ser justos y ecuánimes, hay situaciones preocupantes desde su arribo.

Desde la llegada de Castrilli el VAR desapareció. A algunos nunca nos ha gustado este sistema, pues creemos que condiciona el juego y a veces cobra situaciones que son milimétricas, donde nadie saca una ventaja deportiva. Pero lo que es incomprensible es que una vez instalada la herramienta, no se use.

A los 40 segundos del clásico universitario hay una jugada muy fina. Sebastián Pérez va al piso temerariamente ante Nahuel Luján. La jugada es confusa. Dudosa. Inevitablemente polémica. Algunos pensamos que era penal, pero es discutible. El juez consideró que no. Lo que es difícil de entender es por qué, teniendo la herramienta del VAR, no va a mirarlo. Es cierto, reglamentariamente no está obligado a acudir al video de asistencia, pero la cordura, el sentido común, el criterio, recomendaba ir al VAR.

Colo Colo versus Melipilla. Se cobra un penal en contra de Falcón. El VAR revisa todos los penales que los jueces cobran. ¿A ninguno de los asistentes le pareció recomendable que Ángelo Hermosilla fuera a consultar el video? No era penal y no fue a verlo al VAR.

Curicó versus Colo Colo. Polémica jugada entre Jeyson Rojas y Felipe Fritz en el área de los albos. Para Roberto Tobar no es penal. La imagen demuestra que es, al menos, discutible. ¿Para evitar polémicas no era recomendable que el juez revisara la imagen, para mantener su decisión o cambiarla si era necesario? Para eso está el VAR, precisamente para jugadas como esa.

Castrilli, desde su llegada, decidió que la mayoría de los partidos de Primera B fueran dirigidos por jueces de Primera División. Eso tiene un lado bueno. Supuestamente mejores jueces para instancias claves del torneo, pero tiene un punto en contra. Se perjudica, precisamente, el surgimiento de nuevos árbitros. La solución puede ser contraproducente.

Cuando Castrilli llegó dijo que Roberto Tobar era uno de los mejores árbitros del mundo. Coincidencia o no, el mejor juez chileno comenzó a bajar su nivel. Tuvo un mal desempeño en el duelo entre Universidad Católica y Wanderers. Estaba en el VAR en el clásico universitario. No fue al VAR en una jugada clave en el partido entre Curicó versus Colo Colo, donde los albos se jugaban el títulos y los albirrojos el descenso.

¿Para qué está el VAR si no lo van a usar? ¿Cuándo corresponde ir al video de asistencia? ¿Por qué la dirigencia de la ANFP y Castrilli recibieron a la dirigencia de la U tras el clásico universitario? ¿Recibirán a los dirigentes de todos los equipos que se sientan perjudicados con un mal desempeño referil?

Castrilli vino a realizar un trabajo a largo plazo que busca mejorar el arbitraje chileno. Ojalá lo consiga, porque este segundo semestre ha sido uno de los más lamentables en los desempeños de los jueces.