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ENTREVISTA AS

De Ucrania al fútbol chileno: "En los hoteles, en vez de guardias había militares"

Federico Pereyra vivió más de un año en Ucrania y jugó en dos clubes entre 2016 y 2017. Desde esos años ya se veía la polarización entre las regiones del país.

De Ucrania al fútbol chileno: "En los hoteles, en vez de guardias había militares"

En 2018, Federico Pereyra llegó a Chile proveniente de Ucrania. Luego de sus pasos por el Sirka Kropyvnytsky y el FC Karpaty Lviv, el zaguero argentino llegó a tierras chilenas para reforzar la defensa de Huachipato y en AS conocimos su historia.

Hoy, luego del comienzo oficial del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, el actual jugador de Coquimbo Unido contó cómo, desde su perspectiva, veía las expresiones de un conflicto que se venía preparando desde hace muchos años atrás y también lo que ha podido hablar con ex compañeros.

“En la puerta del hotel en vez de guardias, nos custodiaban más de ocho militares”, expresa, recordando las cosas que más le llamaban la atención en sus viajes al este del país, donde se encuentran las ciudades más pro Rusia y donde le mundo tiene sus ojos puestos desde el jueves.

- ¿Cómo recuerda su paso por Ucrania?
- Fue una gran experiencia, tanto en lo futbolístico como en lo personal. La verdad es que me encontré con un país muy lindo. Al primer equipo al que fui, el Sirka Kropyvnytsky, era del lado este del país, que es donde está todo el conflicto. La verdad es que me ayudó a crecer, a empaparme de la cultura por mis compañeros, a comprender dónde estaba, cómo era el país y lo que les había tocado vivir los años anteriores, situaciones similares a las que están viviendo hoy. Fue una experiencia muy linda, pude aprender el idioma para comunicarme mejor y poder entender cuando mis compañeros me contaban lo que les había tocado vivir.

- En esos años ya estaba el conflicto de las regiones separatistas, ¿sabía algo de eso?
- Siempre estuvo el conflicto, desde 2013 que Ucrania está invadida. Por eso vino la revolución de Maidán, la primera, donde los jóvenes y trabajadores salieron a las calles pidiéndole al Presidente, en ese tiempo Yanukovich, que los integrara a la Unión Europea. A última hora les termina soltando la mano y ahí es donde empieza el famoso documental Winter on Fire, que también es muy parecido a lo que pasó acá en Chile el 2019.

- Y respecto a esta situación, ¿se hablaba en el día a día? ¿Se veía en las calles?
- Sí, siempre estuvo. Yo tuve la posibilidad de ir a la zona de conflicto en el segundo equipo que estuve, el Karpaty. Fuimos a Mariúpol, una de las primeras ciudades bombardeadas hoy, que es bien al este de Ucrania, casi al frente del Rostov del Don (Rusia). Ahí me tocó ver de cerca los controles y los retenes militares que tienes que pasar para llegar a la ciudad. Nuestro bus iba custodiado permanentemente.

- ¿Cómo era vivir todo eso?
- El Karpaty es el equipo que está más al oeste del país, casi en la frontera con Polonia, el lado más nacionalista. Entonces era como que iba el equipo nacionalista a jugar a una zona muy pro Rusia. Así, la verdad es que sí se vivía esa tensión, pero era más que nada una tensión de oficina, de escritorio, no tan marcada en las calles. Vi que estaban preparados y todo, pero era algo que venía igual que el 2013 y recién hoy explotó todo, en 2022. Ya desde 2013 estaba el conflicto, la invasión y los preparativos de guerra.

- Según se informa, las regiones de Donesk y Lugansk han sufrido abusos por parte del Gobierno ucraniano. ¿Usted pudo ver algo de eso? ¿Salía en las noticias? ¿Se hablaba?
- Yo la verdad que no vi nada. De hecho, los primeros seis meses, cuando llegué al país, yo me manejaba con mi traductor, Edgar, todo el día, hasta que fui aprendiendo las palabras y el idioma en general. Obviamente las primeras cosas que aprendí eran más ligadas al fútbol, no tanto a la política, por lo que no leía mucho los diarios ni veía las noticias. Sí pude visitar la ciudad de Lugansk, porque ahí había un equipo, el Zoryá, que luego se mudó a Zaporiyia y también el Shaktar Dosnesk, que en la revolución del 2013 tuvo que abandonar Donbass y se terminó mudando para jugar en Kiev o en Járkov, que hoy está siendo otra de las ciudades más bombardeadas.

- Decía que vio un conflicto que se expresaba más que nada en lo burocrático y en controles para ingresar a ciudades, ¿sentía que era un clima hostil?
- Más o menos, porque, por ejemplo, en la puerta del hotel en vez de guardias como en cualquier hotel, nos custodiaban más de ocho militares. Eso era como lo más hostil. Ir al estadio custodiados por militares también. También nos tocó viajar en el avión presidencial desde el este al oeste del país. Primero, parando en Zaporiyia, porque no podíamos ir en vuelo directo hasta Mariúpol por miedo a que fuera derribado como sucedió con el avión de Malaysia Airlines (2014). Entonces nos fuimos en ese avión hasta Zaporiyia y después de ahí por tierra hasta Mariúpol, para evitar cualquier conflicto aéreo.

- ¿Alguna vez sintió inseguridad en Ucrania respecto a que el conflicto estallase?
- No, cero. La verdad es que el año y medio que estuve lo sentí un país muy seguro. Con gente muy sufrida, obviamente, porque viven cada cuatro o seis años una revolución o tienen un conflicto o una invasión, pero no. Al contrario, me sentí súper a gusto. Pude llevar a mi familia en varias ocasiones y siempre les transmitía lo mismo: de transitar por la calle con total normalidad. Allá es tanto el miedo que le tienen a la policía que tratan de no hacer nada ilegal. Bueno, también tienen otras cosas, como que les gusta mucho el alcohol, les gusta pelear porque el alcohol los pierde, pero en general es raro encontrar episodios de inseguridad.

- Ahora, viendo a la distancia lo que está pasando en el país donde vivió más de un año ¿Qué siente?
- La verdad es que me da un poquito de rabia, sinceramente. Porque, como te decía al principio, encontré un país muy lindo. Lindas ciudades, lindas infraestructuras, muchas cosas históricas, catedrales… muy lindos lugares. Me molesta, porque veo que se va a deteriorar todo. Y en cuanto a lo futbolístico van a ser años de retraso porque ahora el jugador va a desconfiar de ir a Ucrania a jugar. Quizás cuándo va a volver el fútbol… Ayer estaba hablando con un argentino que fue compañero mío y hoy juega en el Dinpro y me decía que está tratando de huir mañana mismo por tierra, antes del amanecer, para ver si puede llegar a la frontera y como tiene pasaporte europeo, cruzar para ya desligarse de Ucrania quizás hasta hasta cuándo. Así que me da un poco de bronca.

- ¿Y sabe algo de otros ex compañeros?
- En estas fechas el fútbol se para en Ucrania, por el frío, entonces los equipos buscan climas más cálidos para hacer sus pretemporadas. Ayer hablé con otro compañero que tuve y me dijo que estaban en Turquía y desde ahí estaba tratando de saber cuándo van a volver a Ucrania, porque su familia está sola mientras él está en pretemporada. Entonces son situaciones que molestan, que dan rabia y, sobre todo, porque uno sabe que conoció grandes personas. Me molestaría que a alguien le pasara algo o perdiera a alguien cercano. De hecho, me pasó a mí el año 2016/17 en el Sirka. Nos fuimos un mes a la isla de Chipre, de pretemporada y era la misma situación que te comento. Me podría haber pasado a mí si hubiese estado allá.