ENTREVISTA AS | PARTE I

“He crecido y madurado... Antes me tocó la mala, mi hijo estuvo hospitalizado y falleció mi madre”

Es una de las figuras de la B, pasó por Primera y ya completó 15 años de carrera en el fútbol chileno: “Estoy disfrutando momentos lindos en Calama”.

“He crecido y madurado... Antes me tocó la mala, mi hijo estuvo hospitalizado y falleció mi madre”
Pablo Ortega
Redactor de Fútbol Nacional e Internacional - Columnista
Periodista, Entrenador de Fútbol y ex futbolista profesional. Titulado en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y egresado del Instituto Nacional del Fútbol (INAF) de Santiago. Es columnista y redactor de Fútbol Nacional e Internacional y de temáticas de índole táctica en AS Chile.
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Cobreloa lidera la tabla de posiciones de la Liga de Ascenso y Álvaro ‘Peyota’ Delgado ha sido uno de los destacados en la buena campaña del plantel que dirige César Bravo. El delantero suma goles y asistencias y da muestras de encontrarse en una etapa más madura de su carrera. Partió en 2012 en Iquique y registra 15 años de trayectoria en el fútbol nacional, un recorrido que repasó en conversación con AS desde Calama.

“He ido creciendo y madurando en mi carrera. Iquique me abrió las puertas, yo nací allá. Logré debutar en 2012, después de años me fui a préstamo a Ñublense. Volví y dejé de jugar como cinco meses. Me fui a Alto Hospicio, a jugar un torneo piloto que se hizo en el norte, porque se cerró el libro de pases. Luego, me dieron la oportunidad de ir a Coquimbo el 2018 y ahí logré el primer objetivo que fue salir campeón”, sostuvo Delgado, de 31 años.

“Después me llamaron de Audax Italiano y estuve tres años allá. Me gustó, pero se me terminó el contrato y me fui a Rangers el 2022. Al año siguiente pude volver a Iquique y también, gracias a Dios, se logró el objetivo de ascender a Primera. Posteriormente, en La Serena también salimos campeones y llegué ahora a Cobreloa”, agregó el iquiqueño.

- La experiencia en Alto Hospicio fue en el fútbol amateur...

- Sí, claro. Era un torneo piloto que se hizo porque en la zona norte no había Tercera División ni Segundo Profesional. Se armó el proyecto, había equipos de Arica, Tocopilla, Pozo Amonte. Traté de andar bien, de mantenerme futbolísticamente, hice goles. Entonces se dio la oportunidad de ir a Coquimbo.

- ¿En esa etapa temió no encontrar nuevamente club?

- Sí, fue un golpe duro porque nunca pensé que iba a dejar de jugar fútbol profesional. Venía de jugar, de debutar, de jugar en Primera, en la Copa Libertadores y después me fui a préstamo. Volví a Iquique y se me terminó el contrato.

- ¿Le sirvió para madurar?

- Claro, para crecer, para madurar, para darme cuenta de que hay que trabajar, seguir los sueños. Me puse a trabajar con mi amigo Felipe Díaz, ‘Potencia’, mi amigo de Iquique. Me ayudó mucho en ese proceso, a levantarme, a sacar más fuerzas para volver al profesionalismo.

- ¿Uno de sus grandes recuerdos es haber jugado la Libertadores?

- Claro, como todos los jugadores, cuando uno es chico quiere jugar en Primera, con su equipo. Pero, de repente, hay otras oportunidades que están fuera de casa, que uno no las aprovecha por querer estar en su ciudad. A veces, el fútbol te abre las puertas y también uno puede lograr cosas lejos del equipo donde partió. Puede hacer su carrera afuera, como pasa con otros compañeros, que también lo han hecho súper bien.

“He crecido y madurado... Antes me tocó la mala, mi hijo estuvo hospitalizado y falleció mi madre”

- ¿Le costó salir de Iquique?

- Al jugador iquiqueño siempre le cuesta salir de su casa, porque tiene su familia, tiene todo. Pero, cuando uno se va, se da cuenta de que hay muchos equipos y que se puede andar bien. En mi caso, he logrado hartas cosas fuera de casa, pero siempre tuve el sueño de volver a Iquique y salir campeón. Gracias a Dios se dio, no salimos campeones directamente, pero sí logré el objetivo de regresar al club y ascender.

- ¿Fue descubriendo mundos nuevos y distintos?

- Cuando me fui a Ñublense era la primera vez que salía de Iquique. Era totalmente distinto que en el norte, porque acá hay mucho sol y playas. Me di cuenta de que era un sacrificio entrenar, levantarse temprano. Estuve un año allá prácticamente solo, porque me fui con mi señora, pero ella volvió a Iquique. Era chico, estaba recién empezando, y eso me sirvió mucho para crecer.

- ¿Algún momento difícil vivido en estos 15 años de carrera?

- El 2022 fue súper difícil, porque me tocó la mala en Rangers. Llegué, se enfermó mi hijo recién nacido y debió estar hospitalizado siete días. Me entraron a robar a la casa y después vino lo más difícil, el fallecimiento de mi madre.

- Muy complicado...

- Ahí me vine abajo. Me quería devolver a mi ciudad, porque echaba de menos a la familia. Finalmente, logré volver a Iquique, me arrimé a ellos, saqué fuerzas y después con el club logramos el ascenso. Estoy superando eso todavía, porque no se hace en un día para otro. Fue un golpe fuerte.

- Tiene 31 años. ¿Hasta qué edad pretende seguir jugando?

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- Hoy estoy muy feliz. Ha sido uno de mis mejores años, he podido disfrutar momentos lindos y todo es gracias a mis compañeros. Disfrutando el día a día en Calama y todo lo que me gusta del fútbol. He podido hacer goles y aportar al equipo con mis compañeros.

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