El nuevo Vidal que "enamora" a Guardiola en el Bayern

En el Bayern Munich se deshacen en elogios hacia Arturo Vidal. El chileno ha cumplido las mejores actuaciones desde que llegó al cuadro bávaro. Ante el Benfica, por la Champions League, le dio el triunfo a su equipo y fue uno de los mejores en el terreno de juego. Otra vez dispersó todos los resquemores en torno a su real trascendencia bajo la conducción de Pep Guardiola.

Antes de este gran momento, a comienzos de año, Vidal había quedado sorpresivamente en la banca. Sin embargo, frente al Augsburgo por la Bundesliga, empezó de nuevo a jugar desde el primer minuto. Aunque no como antes: desde aquel día, Guardiola lo ubicó de '6', como volante de contención.

¡Vidal de único mediocampista de contención! Un tipo que es pura energía, vitalidad, hiperquinesia y despliegue en el terreno de juego quedaba confinado a un rol que exige lo contrario: ponderación, prudencia, equilibrio y sensatez. Sin embargo, el chileno parece haber encontrado su nuevo lugar en el mundo.

En el papel, los bávaros actúan con un sistema de juego 1-4-3-3. No obstante, cuando el balón se encuentra en movimiento (táctica funcional), la forma se transfigura completamente. El equipo destroza a sus rivales mediante la posesión del balón. Para ello precisa que la ubicación de los hombres de mitad de cancha hacia adelante varíe de manera constante. Es decir, con un alto número de permutaciones.

Así, solo hay cuatro puestos que permanecen estables. El arquero Manuel Neuer, por razones obvias. Los dos zagueros centrales, quienes se encargan de la marca del único delantero que en exclusiva los ataca. Por último, el volante de contención, rol que hoy está cumpliendo el ponderado Vidal.

Más allá de la monserga táctica de 'descender y meterse entre los dos centrales para iniciar la circulación del balón en la salida', el valor funcional del mediocampista de la Roja está en otro aspecto en el juego del Bayern.

Vidal actúa como hombre libre en la mitad de la cancha por delante de la dupla de zagueros centrales y detrás de los 6 ó 7 jugadores que su equipo despliega en la fase ofensiva. Un rol pintado para el chileno.

Esta funcionalidad requiere fortaleza en el uno contra uno, agresividad en espacios reducidos de terreno, buen juego aéreo para atacar los despejes contrarios. Finalmente, gran poder aeróbico para que todo lo anterior no se vaya deteriorando conforme transcurra el partido. Eso en la faceta defensiva.

Con el balón en los pies, el asunto es otro. Buen manejo para maniobrar con la pelota en el frontis del área penal, donde una pérdida puede resultar castatrófica. Utilización de ambas piernas a fin de habilitar con precisión en los trazos largos. Por último, eficacia en los disparos desde media distancia, cuando el bloque defensivo aparenta impenetrabilidad.

Un análisis veloz de la requisitoria táctica arroja que Vidal está pintado para el puesto. Claro que en el contexto del modelo de juego del Bayern. Una escuadra que, en el 99 por ciento de los partidos, enfrenta a 10 u 11 tipos agrupados en los últimos 25 metros y en el eje longitudinal de la cancha.

Eso sí, en todo esto hay una duda que por ahora no es tema, porque aún no ha emergido y seguramente los alemanes del Bayern no tienen conciencia de ello, dado que no conocen profundamente la génesis en Chile del mediocampista.

En el pasado más lejano, tanta exuberancia en su juego ocasionaba que Vidal terminara corriendo 'a tontas y locas' por toda la cancha, desordenando así a su equipo. Con Marcelo Bielsa chocó por esa razón ("Las cosas se hacen acá como yo digo y no como usted quiera", le habría dicho el ex DT de la Roja en algún entrenamiento en Juan Pinto Durán).

Claudio Borghi, DT de la Selección posteriormente, también lo sufrió, Fue en la derrota por 3-1 ante Colombia, en las Eliminatorias pasadas. Vidal actuó como líbero en la línea de tres zagueros clásica del Bichi. Sin embargo, en su análisis del partido, un periódico santiaguino título 'Arturooooo, el grito más repetido en el Monumental'.

Claro, con el marcador en contra, el hombre del Bayern se desordenó, dejó el puesto y terminó corriendo como un aprendiz detrás de la pelota. Como si solo él pudiera recupera el balón y el resto no existiese. Ni siquiera los numerosos gritos desde la banca lograron serenarlo.

Por lo que muestra hoy, parece muy difícil que aquello vuelva a ocurrir. La funcionalidad táctica encomendada a Vidal en el elenco bávaro aparenta haber generado un importante cambio y, por cierto, haber capturado también el afecto futbolístico de Pep Guardiola.