Thank you, Manuel Pellegrini

Este domingo, Manuel Pellegrini cerró su ciclo de tres años al mando del Manchester City. El entrenador chileno dejó a los citizens con una Premier League ganada y también dos copas de la liga en su haber.

Analicemos el trabajo del Ingeniero en el Etihad Stadium desde la perspectiva de las dos sensibilidades que gobiernan el fútbol actual: la visión resultadista y el prisma centrado en la forma de realizar las cosas. Esta última es a la que sin duda adscribe el DT nacional.

Los números respaldan al chileno. Como dijimos, deja la ciudad de Manchester con tres títulos en su bitácora personal. Además, en 167 partidos oficiales obtuvo 100 victorias, 28 empates y 39 derrotas, con 65,47 por ciento de rendimiento.

Claro, tenía un plantel de lujo, de eso no hay duda. Sin embargo, había que ponerlos a jugar juntos a todos esos cracks y que también sumaran buenos resultados. Lo consiguió. Cosa que no pasó, por ejemplo, con el Chelsea y el Manchester United, con tan buenos jugadores como el City, en esta última temporada.

En cuanto al modelo de juego (la mentada manera de hacer las cosas), la faena de Pellegrini también resulta positiva. El entrenador dotó al equipo de una identidad definida, que en mucha ocasiones colisionó con la mentalidad inglesa. No obstante, este conflicto no hizo mella en su afán de implantar su estilo.

El balón bien jugado desde atrás, secuencias de pases sin apresuramiento en la mitad de la cancha y evitar el pelotazo a toda costa para llegar tocando al área rival. A groso modo, aquellos elementos ofensivos distinguieron al City versión Pellegrini.

Para defender, reagrupamiento defensivo cuando más en tres cuartos de cancha. Aunque mayoritariamente desde la línea media hacia atrás. Pressing solo en los últimos 25 metros, con el peligro sobre la portería ya inminente. Recuperación del balón más por concentración (agrupación de gente) que por mayor recorrido o agresividad en la marca.

Todos estos aspectos tácticos hicieron que el City diera un salto de calidad, luego de la época gris al mando de Roberto Mancini. Eso buscaban los dueños del club con Pellegrini y, en las tres temporadas en que estuvo, lo consiguió plenamente. El juego amarrete y absolutamente especulativo pasó a ser parte del pasado en el Etihad Stadium.

Pep Guardiola se hará cargo de los citizens prontamente. Tal llegada al fútbol inglés hubiera resultado inviable sin la fase de transición que encabezó el DT chileno. Los propietarios del club tenían recursos de sobra para haberse llevado antes al catalán, pero futbolísticamente era inviable.  

El estilo del Ingeniero posee varios vasos comunicantes con el de Guardiola. Esencialmente en la fase ofensiva, ya que ambos idearios están consagrados al ataque mediante la exacerbación del juego de pases. Aunque las permutaciones (cambio de rol y posición en ataque) y las funcionalidades disruptivas (punteros jugando de interiores y viceversa, por ejemplo) del catalán los desunen.

Luego de tres años con el chileno en la banca, el City estaba listo para dar un paso innovador en la manera de jugar, teniendo como base todo lo hecho hacia atrás. Sin embargo, con Pellegrini no lo iba a realizar, porque el DT es un conservador en este aspecto, lo cual no es juicio de desvalor en torno a su enorme capacidad profesional. 

Ahora sin duda que el equipo irá por la presión más adelante en el campo de juego. Buscará recuperar el balón a los pocos segundos tras la pérdida. De repente, alineará con tres zagueros o uno de los centrales será un lateral o un volante de contención. Los laterales deberán adentrarse en la cancha y actuar como mediocampistas. Los punteros serán volante interiores, desplazando a estos hacia los costados.

Lograr todo esto no le va a costar mucho a Guardiola. Pellegrini ya sentó las bases con un manual de estilo en el Manchester City indispensable para el avance evolutivo en ciernes.