Sin goles no hay paraíso

El único partido de Chile en la gira asiática, contra Corea del Sur, deja algunos resabios positivos y otras interrogantes que persisten.

El equipo de Reinaldo Rueda busca protagonizar y en buena parte del juego lo consigue. En el arco Gabriel Arias aparece como una opción real, concreta, consolidada. Los defensores espigados le dan una solidez importante a la Roja en tiempos donde las jugadas de balón parado son cada vez más relevantes.

El mediocampo que mostró Chile da para creer. Medel empoderado en la mitad de la cancha. Diego Valdés exhibiendo un desempeño que lo convierte en alternativa real, más allá del gol perdido en el final del partido. Charles Aránguiz sigue manejando las facetas del juego, con balón y sin pelota, con una inteligencia asombrosa para leer correctamente el juego. Arturo Vidal aparece en todas partes. Físicamente está en proceso de ajuste. Así y todo se come la cancha.

Pero Chile hace pocos goles. Quizás sea una anécdota, pero en el proceso del colombiano ningún delantero ha convertido. Vidal, Maripán, Bolados, Valdés, Albornoz. Ningún referente de área. No es exclusiva responsabilidad de los atacantes. En un juego colectivo, el ataque, así como la defensa, son tareas de todas las piezas. Pero los especialistas siempre marcan diferencias. Los distintos. Chile carece aún de un goleador. Un artillero que anote o asista, que arrastre marcas o provoque faltas, uno de esos que generan peligro en el rival con su sola presencia.

A este equipo le faltan varias piezas que deberían sumarse cuando Rueda pueda realmente convocarlos a todos. Partiendo por Alexis Sánchez. Uno piensa que Nicolás Castillo debería ser esa referencia de área, pero aún no se consolida. El resto (Rubio, Jeraldino, Mora, Henríquez), no ha podido poner en aprietos al DT. Ese dulce problema que tienen los entrenadores cuando la baraja es muy amplia y debe escoger sólo a uno.

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