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La jineta del Capitán

Después del eterno, latero y ponzoñoso debate sobre si Claudio Bravo debía volver a la Selección (pese a que a todas luces era necesario su retorno), viene ahora otro capítulo igual de inoficioso: ¿El arquero volverá a ser el capitán de la Roja en los partidos venideros ante Argentina y Honduras? Una discusión donde vale la pena mirar los argumentos a favor y en contra para apreciar de qué madera estamos hechos y dónde centramos el foco.

Ser capitán de un equipo no es poca cosa. Ser capitán de una selección con mayor razón. Claudio Bravo, aparte de ser por lejos el arquero más exitoso en la historia nacional, ha sido el golero que más veces ha custodiado el arco de Chile. No sólo eso, es el futbolista que más partidos ha jugado portando la jineta del combinado patrio.

En algún momento, seguramente reforzado por la eliminación de Chile del Mundial de Rusia 2018, la pelota se extravió de la discusión. El portero del Manchester City pasó a ser miembro de una supuesta lista negra y los rumores aseguraban que la división al interior del vestuario se reflejaba en la separación de Bravo de un grupo de WhatsApp. Se aseguraba que los comentarios vertidos por el círculo cercano al arquero habían provocado un cisma sin remedio.

Pero los análisis no terminaban ahí. Se evaluaba con una vara de extremo rigor, no utilizada en casos mucho más graves, el hecho de que Bravo no participó en la primera nómina de Reinaldo Rueda. Su negativa pasó a ser mucho más severa que otros episodios: renuncias a la Roja, conferencias de prensa contra e DT de turno, actos de indisciplina, accidentes vehiculares en pleno campeonato, peleas internas, desórdenes en medio de una Copa del Mundo, misteriosas desapariciones de objetos en hoteles de la selección, visitas inesperadas a concentraciones. No ir a la primera convocatoria del colombiano era el peor pecado posible. Imperdonable.

Ser capitán es un asunto de liderazgo. Bravo y varios más lo tienen en el equipo. Lo tiene Gary Medel, Arturo Vidal, Charles Aránguiz, con personalidades muy diferentes. Lo tenía Jean Beausejour, Gonzalo Jara y Marcelo Díaz. Jugadores con recorrido y carácter. Lo tiene, de otro modo, Alexis Sánchez, aunque el suyo es más bien un liderazgo deportivo. Por lo mismo, porque es un tema demasiado interno, deben ser los jugadores quienes resuelvan quién será el capitán. Todo lo que digamos los de afuera sería injusto, incompleto y sobre todo, desubicado. La jineta, por importante que sea, termina siendo un problema anecdótico en comparación con lo realmente importante: Chile hizo una correcta Copa América. Apenas correcta. Debe mejorar mucho para clasificar al próximo Mundial. A la Roja no le sobra nada. Necesita a los mejores. Las eliminatorias parten en marzo y el técnico volvió a postergar el encuentro de los referentes del equipo. ¿Esperará hasta las eliminatorias para hacerlo? ¿Será tiempo suficiente para superar sus reconocidas diferencias? ¿A qué va a jugar Chile en el camino a Qatar 2022?

Hablemos de la pelota. Volver a orientar un objetivo común. Discutamos de fútbol, que de lo otro nadie tiene tejado inmaculado. Ni los que llevan la jineta, ni los que se la pelean, ni los que miramos desde afuera.