FÚTBOL CHILENO

El gran impacto de Valencia en el '11' ideal de Mario Salas

Junto a César Fuentes, el ex Botafogo ha sido uno de los fichajes con más presencia y gradualmente consigue relevancia en el once de Mario Salas.

Leonardo Valencia fue uno de los últimos fichajes en sumarse a Colo Colo. El volante dejó el Botafogo en la liga de Brasil para sumarse el elenco que conduce Mario Salas y, aunque había dudas en torno al papel que tendría en el Cacique, en los partidos que han disputado los albos su rol, por ahora, ya queda claro.

Al parecer, Salas despistó en los primeros encuentros amistosos de Colo Colo a puertas cerradas. En estos, Valencia actuó en la posición de volante mixto, dándole vida a la estructura del medioterreno que el DT tiene en mente (un mediocampista central interactuando con un tándem de interiores). Sin embargo, en los duelos oficiales el panorama fue distinto.

Titular desde el inicio

Valencia jugó contra Universidad Católica y Universidad de Chile como único volante ofensivo, a la espera de la puesta a punto definitiva de Matías Fernández. Fue respaldado por la labor de dos mediocampistas centrales, con uno de estos en funciones de acompañamiento creativo a través de avances continuos en el terreno de juego. Una repetición de la organización posicional que Salas empleó cuando alineó con Jorge Valdivia como titular, en 2019.

La función calza a cabalidad con los atributos táctico-técnicos del ex jugador de Botafogo, ubicado detrás de la línea de tres atacantes por manejo de balón para maniobrar con escaso tiempo y espacio. Con adecuada visión para detectar las desmarcaciones profundas de los delanteros, Valencia además puede cumplir con el rol de asistidor, otra de las exigencias de la posición.

A esto agrega una correcta intención de gol. El mediocampista anota regularmente y se genera también ocasiones frente a la portería rival, mediante acompañamientos sorpresivos y con cambios de ritmo, llegando a la altura del punto penal en la segunda línea de ataque.

Otra forma de marcar presencia ofensiva por parte del volante la constituye su capacidad de remate o tiro de media distancia. Su fuerte son las ejecuciones de los balones detenidos, sobre todo desde el perímetro del área penal, pero con el balón en movimiento su disparo no resulta despreciable. Esto último, ante defensas cerradas y replegadas, puede ser un recurso útil para desnivelar partidos complejos en el Estadio Monumental.

Defensivamente, no le hace el quite a las ayudas o colaboraciones con el bloque defensivo en la labor de recuperación del balón. Que Valencia cuente con el respaldo de dos volantes centrales (Carlos Carmona y César Fuentes en los primeras formaciones titulares) lo libera de retrocesos más profundos, focalizando su labor en el acoso de el o los mediocampistas defensivos adversarios. Además esto resguarda sus energías para agilizar el Contraataque, forma ofensiva colectiva que hoy parece imperar en los albos.

¿Extremo izquierdo?

La otra alternativa de aporte de Valencia surge como opción B y ya fue esbozada por Salas también durante el desarrollo de los pocos encuentros en lo que va transcurrido de 2020. Cuando Matías Fernández estuvo en la cancha, el ex volante de Botafogo actuó de extremo izquierdo, algo que había hecho en Brasil y también en la Roja cuando fue considerado por Juan Antonio Pizzi. 

No escabulle el uno contra uno en la punta, pues su repertorio en el dribling es relevante, posee cambio de ritmo y sus asistencia tras el desborde denotan precisión. Muestra disposición a recorrer la banda en la persecución del lateral rival proyectado y su comportamiento cerca del área rival no es solo apariencia (así ocurre con algunos delanteros en fase de desdoblamiento defensivo). Como extremo también puede ser una opción válida para Salas.