13 de julio de 1930

Lucien Laurent tuvo una larga vida. Vivió 97 años. Desde el 10 de diciembre de 1907 hasta el 11 de abril del 2005 cuando falleció rodeado de sus hijos y nietos en la localidad de Besanzón en la Borgoña francesa. De Laurent no se vendieron camisetas, jamás grabó spot publicitarios. Su carrera como futbolista incluyó varios equipos de su país. Lucien Laurent nunca imaginó que sería uno de los jugadores más importantes en el deporte más popular del planeta. Un 13 de julio de 1930, a los 19 minutos del primer tiempo en el partido entre Francia y México, anotó el primer gol en la historia de las Copas del Mundo.

El fútbol ya era el juego más popular de Europa cuando se creó la FIFA, en 1904. Una década más tarde el comité olímpico internacional le concedió la responsabilidad de organizar la competencia de fútbol para los Juegos Olímpicos. Lo hicieron en Amberes 1920, en París 1924 y en Amsterdam 1928.

El lío se incubó cuando el Comité Olímpico Internacional decidió que en los Juegos de Los Ángeles de 1932 no se disputaría el balompié. La FIFA y sus asociados estallaron. Decidieron crear su propio campeonato, uno donde sólo se jugara al fútbol, donde la pelota fuera el centro de la escena. Así nació el Primer Mundial.

Decidieron jugarlo en 1930. La gran potencia mundial en esa década era Uruguay, ganador de las últimas dos medallas de oro, por lo que la FIFA la escogió como sede para disputar la primera copa. Se cumplían, además, los cien años de su independencia, motivo por el cual los uruguayos comenzaron a construir un estadio que llamarían Centenario, sitio escogido para jugar todos los partidos del primer certamen.

La FIFA envió invitaciones a sus afiliados para participar. Sólo 12 países contestaron afirmativamente. La mayoría de las naciones europeas no quisieron sumarse debido a lo oneroso del traslado. La Primera Guerra Mundial había terminado hace años, pero no aún sus secuelas sociales, políticas y económicas. Sólo cuatro selecciones del Viejo Mundo aceptaron cruzar el Atlántico en barco: Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania. Los otros nueve equipos que participaron fueron americanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos, México, Paraguay, Perú y el anfitrión, Uruguay.

Una tempestad azotó Montevideo los primeros días de julio, retrasando los trabajos del flamante estadio Centenario. No llegaría en condiciones para el 13 de julio, día agendado para el inicio del torneo. Como medida de emergencia los organizadores decidieron habilitar dos estadios pequeños de la capital uruguaya, donde se jugarían de manera simultánea los primeros dos cotejos.

Ese domingo gris jugaron en el estadio Parque Central del club Nacional, las selecciones de Bélgica y Estados Unidos. A sólo unas cuadras, rodaría la pelota entre Francia y México en el desaparecido estadio de Pocitos, cancha de Peñarol. En ese estadio que ya no existe, en esa cancha que quedó sumergida entre las casas, veredas, postes, árboles y silencios, Lucien Laurent anotó con un fuerte derechazo cruzado el primer gol en las Copas del Mundo. Era el 13 de julio de 1930. El reloj marcaba las tres de la tarde y diecinueve minutos.

Lucien Laurent y sus compañeros de la selección francesa regresaron pronto de su participación en el Primer Mundial. Después de ganarle a México por 4-1 perdieron contra Argentina y Chile.

Laurent tenía 22 años. Prosiguió su carrera futbolística en el Sochaux. Jugó además en el Paris, Stade de Reims, Estrasburgo y el Besanzón, club donde se retiró a los 39 años. Laurent quería seguir jugando, pero el inicio de la Segunda Guerra Mundial se lo impidió. Fue reclutado por el Ejército y enviado al Frente de Batalla. Atrapado por los nazis en 1942, fue prisionero de guerra por tres años hasta su liberación en 1945. Después de semejante experiencia, Lucien Laurent volvió a su residencia en Besanzón, donde vivió hasta el final de sus días.

Jugó fútbol con sus amigos y parientes hasta después de cumplir 80 años.

La cancha de Pocitos ya no existe. Su club, Peñarol, pasó a jugar en el estadio Centenario. La ciudad creció. En 1937 se derrumbaron las boleterías. En la década del 40 se extendió la red del tranvía en la capital uruguaya. En 1946, cayó el último vestigio del estadio que fue escenario del primer gol en un Mundial. Lo anotó el francés Lucien Laurent, ante poco más de 600 espectadores. Fue el 13 de julio de 1930, a las 3.19 de la tarde.

Era domingo y hacía frío.