SELECCIÓN CHILENA

Las razones y riesgos detrás de la decisión crucial de Rueda

La Roja afrontará el duelo ante Uruguay con un cambio sorprendente, marcando un vuelco a lo esperado, pero en concordancia con los duros traspiés de la preparación.

Salvo un imponderable de último minuto, lo más factible es que Chile enfrente a Uruguay con una importante variante futbolística. El DT ha ensayado con el sistema 1-3-3-2-2, que en Defensa Organizada (con el equipo ubicado totalmente próximo a su portería) se transforma en un esquema 1-5-3-2. La decisión puede resultar crucial, pues el recuerdo más cercano de tal estructura posicional corresponde a un único partido en la Copa América de Brasil.

Se esperaba ver en Montevideo una dupla en el eje de una defensa tradicional con cuatro integrantes, pero Rueda sorprendió con un línea de tres centrales, conformada por Paulo Díaz, Francisco Sierralta y Enzo Roco. Como suele ocurrir con toda innovación táctica, la determinación del colombiano implica riesgos. Sin embargo, se sustenta también en argumentos plausibles en vista de los contratiempos en la preparación.

"El sistema es secundario, lo importante es la adaptación de los jugadores. Solo ha habido un entrenamiento con todos los jugadores (...) Buscaremos la solución más práctica de acuerdo a lo que ellos han venido haciendo en sus clubes, la idea es alterar eso lo menos posible", manifestó Rueda, dejando en claro el fundamento de su propuesta.

Razones del DT

Díaz está llamado a asumir en liderazgo en la defensa. De los tres centrales tal vez sea el con mayor inactividad, debido a la suspensión del fútbol en Argentina. Antes, eso sí, el zaguero era titular en River Plate, actuando por el sector derecho en el trío de centrales. Además volvió a jugar en la Copa Libertadores y lo hizo durante el segundo tiempo contra Sao Paulo, ingresando en ese puesto junto a Martínez Cuarta y Pinola. Por lo mismo, ante Uruguay se desenvolverá en un contexto táctico que conoce perfectamente.

Lo mismo acontece con Sierralta, aunque en su caso se detecta un leve matiz. En el Watford de la segunda división inglesa, el ex UC ha disputado dos encuentros y fueron por la Copa de la Liga. Lo hizo también en una línea de tres centrales, pero actuando por la derecha y no en el eje como planea Rueda. Sin embargo, el 1-3-3-2-2 (1-5-3-2 en Defensa Organizada) es el sistema permanente del cuadro inglés, por lo que el nacional lleva semanas preparándose en el marco defensivo del esquema posicional contra los charrúas.

La situación de Roco es distinta a quienes serán sus acompañantes en la zaga. El también ex UC se desenvuelve en el Fathi Karagumruk de la Superliga de Turquía como central derecho en el contexto de un sistema 1-4-2-3-1. Será, por lo tanto, el único sacrificado desde el punto de vista posicional, pero probableemente Rueda interpreta que la sinergia resultante junto a Díaz y Sierralta, quienes sí dominan la microestructura de zagueros del 1-3-3-2-2, contribuya a la optimización del desempeño de Roco.

Peligro en Montevideo

La gran debilidad que exhiben siempre las defensas conformadas por un trío de centrales guarda relación con el recorrido que deben realizar los zagueros cuando el ataque es realizado mediante balones prontos, largos y diagonales. La cancha se torna inmensa para los hombres acostumbrados a la seguridad y el cobijo que brinda el eje en una clásica línea de cuatro.

Sin embargo, esto desaparece en el momento en que el trío se centraliza por el retroceso de los carrileros (José Pedro Fuenzalida y Sebastián Vegas ante Uruguay). El sector se organiza coma un línea de cinco integrantes, más la asistencia defensiva en mayor altura de los tres volantes, lo que conforma un bloque compacto de 8 hombres para brindarle protección a al arquero, quien con seguridad será Gabriel Arias.

En Montevideo resultará trascendental, por lo tanto, que la Transición Defensiva de la Roja (paso de ataque a defensa tras la pérdida del balón) sea los más breve posible. De esta manera, el posicionamiento bajo de Fuenzalida y Vegas fluirá para rearmar velozmente el bloque en defensa de 5 componentes. Eso en cuanto a la organización posicional de Chile.

Sin embargo, referido a las conductas defensivas de juego existe también un riesgo de cuidado para la Selección. En Uruguay dicen que con Valverde y Bentancur en el mediocampo, el local emplea más el juego asociado que las habilitaciones largas en ataque, pero resulta poco fiable que vaya a renunciar abruptamente al pelotazo.

Por lo tanto, será clave que tanto los volantes (Claudio Baeza o Lorenzo Reyes, Arturo Vidal y Charles Aránguiz) y también la pareja de atacantes (Eduardo Vargas y Alexis Sánchez) entorpezcan las conexios inmediatas con la dupla de atacantes charrúas. Solo así el riesgo de una ofensiva abrupta, con los tres zagueros chilenos defendiendo en espacios amplios, será menor.