Pactos de no agresión

Seamos sinceros, el clásico entre Colo Colo y la Universidad de Chile no entrará en la lista de los duelos más recordados, a menos que el filtro sea el de los partidos que se recuerdan, precisamente, por lo malos que fueron. Este clásico en pandemia, sin público, sin goles, con ambos peleando la parte baja de tablas paralelas, exhibió un ejemplo tangible del miedo a no perder, temor que inhibe la creatividad necesaria para ganar.

El empate, paradójicamente, no le sirve mucho a ninguno de los dos, pero tampoco los daña demasiado. Termina siendo el mal menor en una temporada donde la cosecha registra pocas alegrías. Si bien la U en el torneo 2020 está en una posición expectante para clasificar a Copas internacionales, nunca ha sido animador del certamen. Y carga con la mochila de la ponderada por su nefasto 2019. Colo Colo sacó adelante un partido con esfuerzo y pocas luces, y extendió un tiempo más su racha invencible en el Monumental contra el más clásico de los rivales, estadística que ya se acerca a los 20 años. Si mantiene la categoría, será uno de los pocos alivios que tendrá en un año para el olvido.

Cuando juegas a anularte, cuando la confianza no está a tope, se suelen tomar decisiones erráticas. Como la jugada en que ni Jimmy Martínez ni Angelo Henríquez le pegaron al arco cuando debían. O cuando Gabriel Costa desbordó sin marca y en vez de tocar atrás para un destapado Paredes eligió pegarle al primer palo con escaso ángulo. Una victoria habría sido demasiada recompensa para dos que jugaron a no perder y lo consiguieron: no perdieron. Empataron. Sin goles. Sin brillo. Con poquito fútbol.

El 0-0 se repitió en los últimos clásicos de este campeonato. Sin goles empataron la UC contra Colo Colo. Sin goles igualaron los cruzados con la U. Sin goles terminaron blancos y azules. Quizás sea un reflejo de los tiempos.

El pacto de no agresión tuvo su correlato en la salida de Reinaldo Rueda de la selección, aunque ambas partes se guardan cartas bajo la manga, que seguramente se confirmarán con el tiempo. Porque no actuaron bien y lo saben. Ni la ANFP, que nunca quiso mantener al técnico colombiano y lo puso sobre la mesa para que Colombia se lo llevara, como tampoco actuó bien Rueda. No cometió ninguna falta reglamentaria, legal o moral. Nada de eso. Pero irse a otra selección en medio de la misma competencia, es al menos poco prudente. Por no decir poco ético. Pero esos son temas pasados de moda que hace rato a nadie le importan.