Entrevista AS | Parte II

"Mientras no me acusen de pedofilia, narcotráfico o robo, no tengo problema que hablen"

Carlos Encinas ha sido blanco de las críticas en las últimas semanas por el conflicto con Hans Martínez. "La opción de alejarme del fútbol existió", reconoce el entrenador.

"Mientras no me acusen de pedofilia, narcotráfico o robo, no tengo problema que hablen"
FERNANDO NEIRA PHOTOSPORT

"Además de ser entrenador de Lautaro de Buin, ¿ejerce algún otro cargo en ese club o en Melipilla?". Es la pregunta con la que AS inicia la charla con Carlos Encinas (56), que en su respuesta no titubea: "No. Tengo acciones en Lautaro y muy pocas en Melipilla. Puedo dar mi opinión, pero yo no tomo las decisiones, no firmo los contratos. A nivel oficial, yo no soy el responsable de las cosas que pasan en uno u otro lado. Menos en Melipilla. Siempre estoy cercano por los afectos que me unen en el proceso, pero cada vez es menos". El DT del Toqui se desprende del que, asegura, es un mito. "Tampoco tengo vinculación con Colchagua", afirma. Pero eso no lo libra de haber sido blanco de las críticas en la polémica con Hans Martínez.

- ¿Se siente en aprietos con tanta gente apuntándolo por el 'caso Martínez'?
- No, y se lo he dicho a mucha gente. Mientras no me acusen de pedofilia, porque para mí los niños son sagrados... Mientras no me acusen de narcotraficante, porque yo no tengo vinculación con ninguna droga. Soy un deportista absoluto y pleno. Y mientras no me acusen de ladrón, no tengo ningún problema en que hablen, porque todo lo otro es interpretable. Mi prioridad es cumplirle a la gente que tengo a mi cargo durante mi proceso en el fútbol, que no es tan largo. En Melipilla y Lautaro han pasado más de 150 jugadores, y creo que se ha quejado uno o dos. Y por cosas que de verdad no son adjudicables a mí, sino a terceros. Yo no las hago todas. Soy entrenador. No soy ni el presidente, ni el tesorero, ni el que firma los contratos. Yo cumplo todo lo que tengo que cumplir. Incluso, a veces más de lo que me comprometo. La relación con Lautaro comienza normal y termina con un Covid. Tuve que tomar un buque que entendía que iba a tener otros copilotos. Lo tomé como jefe y administrador del barco, cosa que no me complica, pero no está dentro de lo que yo quiero. Quiero ser entrenador. No quiero ser administrador, ni gerente, ni dueño. Si en algún momento termino siendo dueño, es porque la colaboración económica te lleva a eso. Pero no ando persiguiendo comprar clubes. Entonces, ya te comienzan a armar un mito. No sé si sacarle partido... Si te ponen en todos lados, es porque en algún momentos hiciste bien las cosas. Pero ya ser dueño de tres, cuatro, cinco clubes, es una locura. Es inllevable. No tengo esa plata y no quiero gastar la plata en eso. Se perdería todo el deportivismo, y yo soy una persona que se quiere ceñir a las regulaciones y estar en ley. No voy más allá de eso. Tengo un pasar económico más o menos cómodo, pero no estoy exento de los problemas que genera el Covid. Las cosas que me generan plata para poder vivir están cerradas: gimnasios, canchas de futbolito. Tuvimos que pedir créditos de emergencia, y estamos apretados.

- ¿Ha pensado en desligarse del fútbol para calmar las aguas?
- En algún chat dije 'me voy de esta cuestión'. Pero es tanta la pasión que uno siente, que pasan dos o tres días y viene la tranquilidad, donde uno empieza a disfrutar de nuevo. Están los jugadores, que te instan a que esté. Son súper fuertes. Cuando uno cree que no tiene energía para estar, te llaman ellos. Dicen 'profe, ¿pero cómo va a abandonar? Si esta cuestión es de unos días'. No te puedo negar que dos o tres días no estuve presente en las prácticas, porque mi motivación es competir y estábamos limitados. No te niego que la opción de alejarme existió. No era muy concreta, pero existió.

- En términos económicos, ¿cómo logra llevar fichajes de renombre a Lautaro de Buin? Michael Ríos, Mario Briceño; en el pasado, Hans Martínez, Fernando Meneses...
- Es muy atractivo estar en Santiago para los jugadores. Por lo tanto, un jugador que te cobra dos, tres, cuatro millones, en Santiago te cobra dos, dos y medio, o tres. En El Salvador te van a cobrar cinco, siete; en Puerto Montt, cinco. En Santiago, los jugadores tienen la condición de estar cerca de la familia, tienen más visibilidad, hay más transmisión de partidos, están cercanos para ser entrevistados. Creo que esa es una condición que nos permite acceder a jugadores de algún nombre.

- ¿Cómo explica la 'doble militancia' de Leonardo Zúñiga y Vladen Canales en Melipilla y Lautaro de Buin?
- Es que no hay ninguna doble militancia. Es un invento. Ellos gozan con mis triunfos, van a la cancha conmigo. Si ellos tienen el tiempo para estar en lo que pasa en Melipilla y Lautaro, siempre los voy a recibir con los brazos abiertos, porque me encanta que la gente cercana a mí ande conmigo. Pero eso no determina que tengan participación en la toma de decisiones, en directorio, o que tengan acciones. Es una elucubración, supongo, de algunos dirigentes, porque es imposible. Aunque escarben y escarben, no existe. No hay relación. Si ellos participaran, no se mostrarían.

- Si lo descarta de plano, ¿por qué cree que surgen estas cosas? ¿Para hacerle daño?
- No puedo especular en cuanto al daño o a la intención. Si veo a una persona que en cuatro años logra llevar a un equipo de Tercera a Primera, como fue el caso de Melipilla, y veo que esa misma persona lleva un equipo a la Primera B tres años después, esa persona va a contar con mi admiración. No con mi mala disposición. Ahora bien, los humanos somos muy especiales. Muchas veces nos molesta el éxito ajeno, y para nosotros es mejor que al tercero le vaya mal. No es mi forma de vivir. El fútbol hay que vivirlo con alegría. Es una de las cosas que nos genera entretención, satisfacción. Que un equipo chico salga de su espacio casi amateur y llegue al profesionalismo tiene que ser motivo de admiración y de orgullo más que de desdén, envidia y malos sentimientos. Si se repone Fernández Vial o Deportes Concepción, tiene que generarle alegría al fútbol. Son una tremenda plaza. Si estás compitiendo, puedes alegrarte de que el Vial pierda un partido. Pero en términos generales, ojalá que Fernández Vial esté en Primera División. Pero logrado en la cancha, no metiendo papeles extraños. El Vial es tan grande que tiene que generar un plantel competitivo, poner un cuerpo técnico ad hoc. No digo que el del año pasado no lo haya sido, porque hicieron una tremenda campaña. Si el problema es que justo tocó que Lautaro sacó sobre el 70 por ciento. Y uno normalmente sube con el 60 o un poquito menos. En esa condición, uno tenía que ganar. En vez de atender lo bonito o lo bueno que hicieron, se han encargado de llegar a la división que nos corresponde a través de recursos que no te van a entregar el campeonato.

- En estos días habló de altas sumas dineros en torno a Jaime Valdés y Kevin Harbottle, teniendo en cuenta el tope que existe en Segunda División (15 millones de pesos por plantilla). ¿Lo dijo para defenderse del momento con Hans Martínez o piensa denunciar esas situaciones ante la ANFP?
- A Harbottle lo quisimos traer a Lautaro, pero no se pudo porque nos descolocaba el presupuesto y porque teníamos a un muchacho joven en el puesto. Sobre Valdés, le pedí disculpas públicas al presidente, porque sé que se están esforzando mucho en San Antonio. Es un caballero y no quiero entorpecer la labor que están haciendo de tan buena forma. Me comprometí con él a guardar silencio, que mi error había sido por una única vez, y que no quiero revolverle más el gallinero. Todos los equipos de Segunda tienen grandes problemas de financiamiento y tienen que hacer grandes esfuerzos. No quiero ser yo quien de alguna forma le aleje algún patrocinador. Soy pro fútbol. Soy promotor de la competencia, el deportivismo y la superación. No pienso denunciar nada. Yo no sé cuál es el sueldo de Harbottle, Sanhueza (Arturo) o Vranjicán (Pablo), pero me da la impresión de que la aspiración económica de ellos debe ser bastante más que la que aparece en un papel. Hay que ver cómo lo cuadran para sacar adelante el presupuesto anual.

-¿Cree que con una exhaustiva fiscalización la Segunda División podría desaparecer?
- No. Yo creo que a la Segunda División hay que liberarla. Generalmente, los equipos de esa categoría responden a las necesidades de alguna localidad. La Segunda tendría que autorregularse; que si quieren tener a Messi, que lo contraten. Los jugadores son grandes y si quieren firmar un contrato, que lo firmen. Después se harán cargo de lo que pasa posteriormente o si el equipo le llega a fallar, porque hay un sobreproteccionismo que termina siendo dañino. Los equipos no pueden acceder a grandes nombres y, en teoría, el nivel tiende a bajar. Es una linda división y un espacio más para 300-400 jugadores. Por ningún motivo debiera desaparecer. Es más, debería haber una Segunda y una Tercera profesional, y promover el fútbol.

- ¿Hay corrupción en el fútbol chileno?
- No. Creo que hay malos arbitrajes y los equipos, mediante algún incentivo que seguramente es propio, se juegan la vida por una necesidad. Si yo pensara que esto es corrupto, me tendría que ir para la casa. Si uno tuviera que comprar un triunfo, qué merito tiene... Absolutamente fome. Si hay alguien que le encuentra sentido, no está bien. No me cabe en la cabeza que eso exista. No tengo ninguna cercanía con eso, ni pretendo eso. Está muy lejos de lo que creo y siento.