Entrevista AS | Parte II

"Déjese de huevear": las anécdotas de un ex U. de Chile con Sampaoli y Bielsa

Juan Abarca fue dirigido por el casildense en el equipo universitario y por el rosarino en la Selección. También habla de su lado B: la pasión por la lectura.

"Déjese de huevear": las anécdotas de un ex U. de Chile con Sampaoli y Bielsa

"Son recuerdos inolvidables porque, aparte de haber sido dirigido por esos técnicos, fueron periodos exitosos", dice Juan Abarca (32) a AS al recordar sus experiencias junto a Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli. Con el rosarino compartió en la Selección, donde disputó dos amistosos, y con el casildense en la U. Como azul, el defensor consiguió la Copa Sudamericana 2011.

"Tú puedes decir 'me dirigió Sampaoli', pero la etapa fue malísima. Acá no", explica Abarca, mientras que de Bielsa destaca lo que provocó su figura: "Más allá de lo futbolístico, la enseñanza, el aprendizaje, el pensamiento, la forma de ver la vida, de su parte, hace clic a lo que uno estaba acostumbrado". Es el legado de uno de los entrenadores más importantes de la historia del fútbol chileno.

El zaguero de General Velásquez, por cierto, tiene anécdotas con ambos y la primera que cuenta es una con Sampaoli. "A él le gustaba jugar tenis y siempre apostaba. Un día me desafió y le dije 'no, yo no juego tenis, pero yo sé que usted juega con el PF (Jorge Desio). Así que cuando jueguen un partido, apuesto 20 mil pesos a que él le gana. Si pierde, me gana. Yo no juego, yo apuesto'. Y dijo '¡ya!'", relata.

"Bueno, jugó, y Desio me mandó un mensaje, diciéndome 'le gané, cóbrale'. Al otro día yo, tempranito, le cobré y Sampaoli estaba enojado. Yo le decía 'pero págueme'. Lo jodí todo el día y al final me pasó la plata mirando para otro lado, a regañadientes (ríe). Podía jugar por un completo y una empanada, pero se entregaba al máximo. Si perdía, se calentaba. Pero con él mismo", añade el formado en Huachipato. Es una muestra más de la competitividad del ex DT de O'Higgins.

"Profe, déjese de huevear"

La segunda anécdota, esta vez con Bielsa, ya la ha contado, pero no deja de ser jocosa. Así parte: "Una vez cuando yo tenía 18 años, en el tiempo que él hizo la Sub 23 para ir a Toulon, jugábamos un Huachipato-Colo Colo en el Monumental y Bielsa fue a ver el partido. Yo me había lesionado en la rodilla, un mes y medio parado, y no viajé a ese partido. Entonces, como vio que no estaba entre los titulares ni en la banca, él me llamó. Y nunca lo había hecho".

"Contesto, y me dice 'Aló, Juan', yo le digo 'sí, ¿con quién?' y me responde 'con Marcelo'. Le pregunto '¿qué Marcelo?', y me dice 'Bielsa'. Y yo tengo un profe argentino acá en San Vicente, Daniel Fabbiani, y pensé que se estaba haciendo pasar por él. Le dije 'profe Daniel, déjese de huevear'. Y Bielsa me dice '¿qué Daniel? Soy Marcelo. Escúcheme. ¿Qué le pasó y por qué no está acá?'. Y yo imagínate detrás del teléfono me puse morado, rojo... Le pedí disculpas. Ahí le conté, y él me ofreció los doctores de la Selección", agrega Abarca.

Juan Abarca aparece detrás de Edson Puch.

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El lado B de Juan Abarca

No solo el fútbol apasiona a Abarca, sino también la lectura: "Siempre leo cosas que van relacionado con lo inmobiliario: Robert Kiyosaki, Felipe Yaluff... He leído de Barrio Bravo, que es lo más cercano al deporte. Lo demás casi siempre es de inversión. También leí de la importancia de la psicología en el deporte y la vida, de Rodrigo Cauas". Leer en el colegio, eso sí, para él "era algo estresante".

"En Estados Unidos me compré unos libros de cómo jugar al monopolio en el mundo real. En pandemia me debo haber leído unos 7-8 libros, de unas 300 páginas cada uno. Los diarios también casi siempre los leo. Estoy informado de lo que pasa en el país, pero en política paso. No me gusta...", complementa Juan Abarca que, por último, realiza una reflexión en torno a la poca cultura del futbolista chileno.

"No soy un experto en lo que leo. Sé que manejo bastante conocimiento. Pero al futbolista siempre se le ha catalogado de 'ah, es un hueón ordinario que le pega a la pelota no más, no sabe ni hablar y bla bla bla'. Siempre ha estado ese prejuicio. Yo creo que nos hemos dedicado a estar más pendiente de cómo vestimos, de las redes sociales y de subir la historia con el mejor auto", concluye Abarca.