ENTREVISTA AS

De la Selección al proceso constituyente: "A veces, a los deportistas nos toca dormir en lugares hacinados"

Francisca Cabrera irrumpió en la política y es candidata independiente por el distrito 13: "El deporte es la única vía que tienen algunas familias para desconectarse de la droga".

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De la Selección al proceso constituyente: "A veces, a los deportistas nos toca dormir en lugares hacinados"

Francisca Cabrera (34) invertía $12 millones anuales para tener el entrenamiento que necesitaba una deportista de alto rendimiento. Sus títulos sudamericanos y panamericanos, o su cuarto lugar en Lima 2019, eran un reconocimiento para todo el Team Chile. Sin embargo, pocos conocían la historia de sacrificio que existía detrás. La patinadora artística disputó 13 mundiales, entrenó en Italia, España y Argentina, pero recién en el 2016 consiguió una beca del Estado. Ahora, como candidata por el distrito 13, Cabrera quiere liderar un proceso de cambio que beneficie a las nuevas generaciones: busca incluir al deporte en la nueva Constitución.

"El deporte es visto como un privilegio y no como un derecho, y eso nos afecta a todos. Fui seleccionada nacional y representé al país, pero estoy cansada de la desigualdad", relata Francisca Cabrera en diálogo con AS. La deportista conoce bien su distrito: vivió 15 años en La Cisterna, tres años en San Miguel y seis años en El Bosque. Actualmente trabaja como profesora de patinaje en el estadio de La Pintana. Eso le motivó a participar en este ciclo histórico. "Voy de candidata independiente, en cupo del Partido Progresista (PRO)", cuenta.

- ¿Qué les falta a los deportistas en Chile?
- Muchas cosas. Por ejemplo, ayuda tecnológica y científica. Es costoso, no hay experiencia y cuesta solicitar hora para acceder a los laboratorios de fisiología. También faltan equipos técnicos preparados. Varios deportistas tenemos que ir a entrenar fuera de Chile para conseguir el nivel que te permita sumar una medalla. Yo me dedico a entrenar justamente para que otros no pasen por eso.

- ¿Y en términos económicos?
- Depende de tu estatus. Si eres seleccionado nacional, a veces te apoyan, pero desde los 17 años. En la mayoría de los deportes se compite a menor edad, entonces son los padres quienes deben invertir, buscar recursos o hacer completadas. Después entregan la beca Proddar a quienes tienen un gran éxito. Ni siquiera porque estuviste cerca del podio, te apoyan cuando fuiste campeón o estuviste en el podio mundial. Yo era campeona sudamericana y no la tenía. Siempre había algo que lo impugnaba. Cuando consigues esa beca, muchas veces al final de tu carrera, te financian la mayor cantidad de viajes. O te cubren una semana de preparación. ¡Pero uno necesita un mes para lograr cambios técnicos! Ahí empiezas a jugar con tu dinero.

- ¿A usted le pasó?
- ¡Muchas veces! Yo tuve la beca desde el 2016 al 2019, pero en los últimos diez años gastaba $12 millones anuales de mi bolsillo. Entrenaba desde las seis de la mañana hasta mediodía, y después trabajaba hasta las diez de la noche. Así, todos los días, para juntar dinero. Porque cuando viajaba a entrenar, dejaba de recibir el dinero del trabajo. O incluso, yo tenía que pagarle al reemplazo. Fue duro, y eso te perjudica ante los rivales. La competencia tiene mejor infraestructura, está más cuidada, tiene mejores técnicos y está más descansada. Tanto así, que no es extraño que los seleccionados terminemos en condiciones que nadie se imagina.

- ¿Como cuáles?
- Como dormir en lugares hacinados para guardar dinero y así pagarle al técnico o poder comer. Muchas veces no contamos estas cosas. De hecho, mucha parte de mi familia no sabe que yo, en Italia, arrendaba una pieza donde dormía en el sillón. Era la única forma de quedarme un mes. Son cosas que hacemos porque estamos convencidos de esto, pero si tuviésemos más recursos, tendríamos otro nivel de rendimiento. Y probablemente, tendríamos deportistas de nivel.

- ¿Cuál es el camino para solucionar este problema?
- Hay que incluir al deporte como un derecho fundamental. El deporte toca educación, salud, calidad de vida, es inclusivo y es transversal. Cuando tu inviertes en deporte, te ahorras dinero en otras áreas. Por ejemplo, en urbanismo, hay que considerar cuántas personas viven en cierta cantidad de metros cuadrados para determinar las áreas de esparcimiento y recreación física. Si lo vemos así, no tiene sentido agregarlo solo como un punto dentro de los otros derechos porque tendría que estar en todos. Es mejor que sea un derecho constitucional.

- ¿Como Portugal?
- Sí, esa es la que más me gusta. Ecuador y Colombia también. Si bien son países de la región, y a veces no tienen nuestra estabilidad económica, han sido pioneros en este tema. Me tocó ir a competir a Colombia y pude ver cómo creció. Tiene mucha infraestructura y se ha posicionado a otro nivel en la alta competencia. Los niños de los colegios pasan por todas las experiencias y no solo por los deportes tradicionales. Viven el patín carrera, el patinaje artístico y la gimnasia, etc.

- ¿Qué otro modelo pudo estudiar durante la campaña?
- El caso de España. Desde que incluyó al deporte en la Constitución, pudo tener más infraestructura y se pudo conectar con la educación. Allá funciona con una lógica social, con acceso para todos. España tiene estadios en cada comuna. Los deportistas se sienten respetados y tienen lugares más dignos. Yo entrené siempre en el estadio de La Pintana, pero cuando lo cerraban tenía que ir pistas públicas. Preparé Panamericanos en la pista de Los Dominicos, sin acceso a baños, luz y seguridad, y con las baldosas en mal estado. Si no llevaba agua de mi casa, me moría de sed.

- ¿Cree que el deporte es una forma para combatir el narcotráfico?
- Totalmente. En los sectores más vulnerables, la gente pide más deporte. Me dicen que es una herramienta de desarrollo y que es la única oportunidad que tienen para que sus hijos no se conecten con la droga. Es lo que necesitan para que ellos adquieran hábitos y compromisos. Y lamentablemente me han dicho con dolor que no tienen espacio. O que el poco espacio que hay, es usado por los narcotraficantes para estacionar sus autos. Los dejan encerrados sin posibilidad de reunirse, y lamentablemente tienen niños entre cuatro paredes que no pueden explorar su psicomotricidad. Es decir, ya están en desmedro del resto de la población.

- ¿También le ha tocado ver esa realidad en su trabajo?
- Totalmente, lo he vivido en carne propia. Por eso voy de constituyente. El impacto que tiene el club y el estadio en La Pintana es fundamental para la comunidad. Les permite romper con el círculo y el estigma, y logran salir adelante. Con el deporte no solo ganan quienes están en situación vulnerable. Los alumnos que tienen más (recursos) aprenden de sus compañeros y saben que nadie les regalará cosas. Se genera una mixtura muy importante, que es el reflejo de cómo debería ser la sociedad: más inclusiva. Necesitamos que en Chile se deje de ver a la persona como parte de un engranaje que solo deba producir a nivel económico, y que se entienda a la gente con sus intereses, sus emociones y su desarrollo integral. Las personas no son robots. Y el deporte es un aliado.

- ¿Es muy radical el cambio del deporte a la política? Si es elegida, también tendrá que enfrentar otros temas controversiales...
- Así ha sido la historia de mi vida, porque abrí caminos en el patinaje artístico donde no lo había. Los deportistas estamos expuestos a esto. Yo elegí siempre la ruta más larga. Si podía cortar camino pisando a alguien, nunca lo hice. Lo mismo ahora. Pero de todas formas, creo que va de la mano, porque no dejaré de estar conectada con el deporte. Estoy formada de una manera. Será diferente, seguro, pero tampoco es tan distinto a lo que hace un deportista.