Entrevista AS | Parte I

"Ninguna autoridad me ha llamado; pero cuando hay logros deportivos, andan pidiendo fotos"

En junio, la boxeadora chilena Daniela Asenjo disputará el título mundial de la FIB, en la categoría supermosca. "Nunca he recibido mucho apoyo", explica, apuntando al Estado.

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"Ninguna autoridad me ha llamado; pero cuando hay logros deportivos, andan pidiendo fotos"

Junio se ve un poco más cerca, y Daniela Asenjo (30) está expectante. El 12 de ese mes, la boxeadora buscará el cuarto cinturón de su carrera. En la categoría supermosca, la chilena ha conseguido un título nacional y dos latinoamericanos. Pero ahora serán palabras mayores: en Argentina, ante la local Micaela Luján, competirá por la corona mundial de la Federación Internacional de Boxeo.

La trasandina cuenta con un estilo frontal, dice la Leona Asenjo, de acuerdo con el análisis que ha hecho junto a su equipo de trabajo. Sin embargo, la valdiviana prefiere enfocarse en su estrategia. "Siento que técnicamente he mejorado mucho en el trabajo de potencia, el volumen de golpe. Confío mucho en mi derecha y en mi izquierda cruzada. Hay que estar fuerte con las dos manos", relata a AS.

- ¿Cómo ha sido la preparación para la pelea por el título mundial?
- Viene hace bastante tiempo. Cabe recordar que el año pasado, en abril, iba a disputar el título mundial de la AMB contra Maribel Ramírez (pero no se concretó). En este año y un poco más de pandemia, me he enfocado en estar entrenando. No hemos parado. En este último mes previo al combate, se han ido afinando detalles en la puesta a punto. Estoy enfocada y concentrada.

- ¿Hay un poco de ansiedad?
- Sabes que no. Es raro, pero me siento súper tranquila. Debe ser porque se ha aplazado el combate. Fueron dos veces en la que no pude disputarlo. Con los años he aprendido a ser más paciente, a dejar de estresarme por situaciones que no puedo manejar. Por ejemplo, la pandemia, que ha aplazado los eventos deportivos.

- ¿No ha estado intranquila por tanto tiempo sin pelear? (Su último combate fue en octubre del 2019. Después, la pandemia alteró sus planes)
- En su momento, sí. No puedo negarlo. Pero tengo que agradecerle a Alejandro, que es mi entrenador, mi esquina, mi pareja. También a mi psicólogo deportivo, Rodrigo, que en su momento también hizo un trabajo importante conmigo. Me ha ayudado a estar enfocada, mentalmente fuerte para la pelea y a no caer en la ansiedad propia de la competencia.

- Pensando en la pelea de junio, ¿se ve con el cinturón?
- Sinceramente, sí. Yo no veo otra opción que no sea ser campeona del mundo. Me estoy preparando muy bien, muy fuerte para eso. Sé que en frente tengo una rival que se está preparando de la misma forma, y es campeona. Pero siento que es mi momento, mi tiempo. Voy a buscar ese cinturón.

- ¿Ha contado con apoyo económico en este tiempo?
- Perdí hartos auspiciadores con la pandemia, pero Bundor, Runca y El Paltón, que son empresas valdivianas, me están apoyando. Les agradezco montones.

- ¿Y de parte del Estado?
- No, nada. Pero sí le agradezco a la Municipalidad de Valdivia, que mostró su compromiso para esta preparación del título mundial. Ahora en unas semanas nos vamos a Calama para buscar un poco más de altura, fondo físico, mejorar un par de cosas y hacer sparring.

- Existen pocas boxeadoras profesionales, y eso es algo que en varones también se ha ido notando. ¿A qué se debe esta baja en el pugilismo nacional, considerando que años atrás era una disciplina muy popular?
- Es porque falta inversión, visión y financiamiento en el deporte. Hasta que en Chile no sea una prioridad la actividad física y el deporte, va a ser difícil que se invierta en el deportista. Faltan campeonatos, y para ello se necesitan recursos. Los campeonatos son necesarios para que los jóvenes se motiven y en un futuro sacar nuevos profesionales. Si no existe un trabajo desde abajo, con grupos de formación para campeonatos nacionales, sudamericanos y mundiales, va a ser difícil. El país no quiere invertir en actividad física y el deporte.

- ¿Cómo es su relación con la 'Crespita' Rodríguez? Son casi las únicas exponentes del boxeo femenino en Chile…
- Con todas las boxeadoras profesionales chilenas han muy buena relación. Si bien estamos lejos y no hay una relación tan intima, ha sido una relación muy cordial. A Carolina la conozco hace muchos años, desde que hacía kickboxing al igual que yo, cuando ambas no éramos conocidas. Hicimos sparring un par de veces acá en Valdivia. Son lindos recuerdos. Es una chica que también ha hecho su carrera a pulso y con mucho trabajo.

- ¿Qué opina del trabajo de la Federación Chilena de Boxeo?
- Siento que falta un poco. Yo sé que ellos lo intentan, pero faltan nuevas ideas y rostros, quizás gente más joven que quiera involucrarse en la directiva de la federación para que se puedan organizar más cosas. Hoy en Chile, a nivel amateur, solamente hay un campeonato adulto, femenino y juvenil, y nada más. Y siempre se hacen en Santiago. Pasa que la gente de región queda rezagada y sin competencias. Faltan más recursos humanos en regiones.

- Nos decía que no ha recibido recursos de parte del Estado. ¿Qué opinión le merece?
- Aprovecho de hacer una crítica. Estoy ad portas de un título del mundo, y ni siquiera he recibido una llamada de alguna autoridad para preguntar si necesito algo. O sea, no es porque yo vaya a disputar un título, sino que siento que debería haber una real preocupación por los deportistas, porque cuando se obtienen logros deportivos, los primeros que piden fotos son ellos.

- Más allá de este hecho, ¿cómo ha sido su experiencia con el Ministerio del Deporte?
- Nunca he recibido mucho apoyo. Hace dos o tres años, en el título latinoamericano, me apoyaron como en una preparación específica. Pero la verdad es que no existe un apoyo continuo. Ni para mi carrera deportiva, ni para el boxeo profesional en general.

- Imaginamos que eso la decepciona bastante...
- Sí. O sea, la verdad es que ni siquiera me decepciono de las autoridades (ríe). Ya no confío mucho en eso. Pero me decepciona el no poder ofrecer a la nueva generación de deportistas una base sólida y estable para que puedan desarrollarse a futuro. Finalmente, mi objetivo como boxeadora y deportista también es incentivar a que más jóvenes hagan deporte y ojalá de forma competitiva y profesional, pero en Chile tampoco se dan esas garantías.

- En Valdivia usted también administra un gimnasio. ¿La ha pasado mal con el cierre?
- Todavía tenemos cerrado. Aproximadamente, llevamos un año y cuatro meses así. Cuando el Gobierno dio una autorización, alcanzamos a abrir dos semanas. Ha sido un abandono completo de las autoridades con el rubro, que creo que ha sido el más golpeado. Mucho más que el gastronómico. Por último, ellos pueden abrir y trabajar en Fase 2 o por delivery. Nosotros ni en Fase 2. Solo podemos hacer clases al aire libre, y comprenderás que en Valdivia hay cuatro grados (ríe) y la gente no se motiva mucho. En ese sentido, no estamos muy bien, porque no hemos podido trabajar tranquilos.

- ¿Y cómo generó ingresos para financiar su preparación?
- Durante estos años todo ha sido con recursos propios. Hicimos clases a grupos reducidos y clases personalizadas. También cambiamos de rubro un par de meses, vendiendo sándwiches con Alejandro. Tuvimos que cambiar al igual que mucha gente, porque el arriendo del gimnasio se sigue pagando y el costo de la vida igual.

- Usted estudió música y pedagogía hace muchos años, ¿cómo fue que empezó en el boxeo?
- Partí a los 18 años por la necesidad de hacer actividad física. En mi vida siempre estuve ligada a la música, desde los siete hasta los 19 años. Tenía una vida muy sedentaria, así que decidí hacer deporte cuando salí del colegio y entré a la universidad. Ahí me puse a entrenar, estudiar y trabajar. Debuté el 2012 como profesional y ya en el 2018 dejé mi trabajo formal para dedicarme al 100 por ciento al boxeo.

- ¿Cuáles fueron las impresiones de su familia al enterarse que iba a dejar su trabajo para dedicarse al boxeo?
- Mi abuela, la matriarca de la casa, que tiene casi 90 años, me decía que cómo iba a dejar mi trabajo estable, teniendo contrato indefinido. Ahí yo le expliqué que eso era lo que a mí me gustaba y apasionaba, así que ahí entendió. Mi familia siempre me ha apoyado. Alejandro es mi pareja y entrenador. A los dos nos apasiona lo mismo y nos apoyamos.