CHILE 1 – BOLIVIA 1

El suplicio de Maripán partió antes: los retos de Alexis, Bravo y Medel

El duelo no completaba ni diez minutos y el defensa ya había recibido agitadas instrucciones. Él también intentaba animar: “Paciencia, vamos”.

En un estadio sin público, y sin sonido ambiental, los gritos de los futbolistas de la Roja se escuchan con claridad. Los líderes y los más silenciosos quedan en evidencia. Los cuestionados, también. Guillermo Maripán, que se retiró de la cancha entre lágrimas, recibió agitadas instrucciones por parte de los referentes.

Aún no se habían disputado diez minutos en San Carlos de Apoquindo y sus compañeros ya le llamaban la atención: “Cierra, Guille”, lanzaba Claudio Bravo. El jugador llegaba tarde a la marca. Segundos más tarde, era el turno de Gary Medel: “¡Pero sube, Guille!”. Maripán era el apuntado.

Pese a la inseguridad que generaba el futbolista de Mónaco, él intentaba transmitir optimismo: “Dale Chile. Paciencia, vamos”, arengaba, mientras la Roja no podía conectar en el arco de Carlos Lampe.

Alexis Sánchez, molesto con el cuarto árbitro e inquieto por la ausencia de gol, se sumó a los retos antes de finalizar el primer tiempo. Primero le criticó la altura de un pase y después le cuestionó una decisión: “Me la tenías que tocar a mí”, le dijo. Maripán, en silencio.

El futbolista terminó el primer tiempo con incomodidad. Discutió con Marcelo Moreno Martins después del pitazo y se fue rápidamente al camarín.

Maripán mejoró en el complemento. Acompañado por Francisco Sierralta, quien se impuso en todos los balones aéreos, le dio seguridad a una Selección que se complicaba con la presión boliviana. Sin embargo, una mano en el área de Chile volvió a hundir al jugador.

Bravo lo intentó tranquilizar antes del penal, pero el futbolista ya vivía un calvario. Tras el pitazo, Maripán se lanzó al pasto y lloró desconsoladamente. Francisco Sierralta y Enzo Roco fueron a animarlo. Henry Vaca y Luis Haquin caminaron a despedirse. El jugador se paró y caminó hacia el túnel sin levantar la mirada. Era una noche triste en Eliminatorias. Otra más.