UNIVERSIDAD CATÓLICA

Luces y sombras de la era Poyet

El DT asumió bajo la fuerte carga del éxito de sus antecesores y hoy, fuera ya de la Libertadores, el balance futbolístico de su gestión arroja relevantes conclusiones.

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Luces y sombras de la era Poyet
FELIPE ZANCA/PHOTOSPORT

Ante un rival carente de brillo pero sí evidentemente superior, Universidad Católica se despidió de la Copa Libertadores en los octavos de final. Para tener mayores opciones de avanzar en el torneo, a veces, el azar debe acompañar en la definición del oponente y con los cruzados pasó lo contrario: debió medirse contra Palmeiras, campeón defensor del título y puntero indiscutido del Brasileirao. La eliminación era muy factible y así ocurrió, luego de dos derrotas por 1-0. 

Indiscutiblemente, el fin de la etapa de la UC en la Libertadores marca un punto de inflexión en la gestión de Gustavo Poyet al mando de los cruzados. El uruguayo se hizo cargo del plantel a comienzos de marzo, reemplazando a Ariel Holan, y tras casi medio año en la banca la evaluación parcial de su labor en San Carlos de Apoquindo deja cincos aspectos, para bien o para mal, claramente definidos. 

Adaptabilidad

Poyet debutó en la UC en forma impecable. Los cruzados vencieron por 4-2 a Colo en la Supercopa y se quedaron con el trofeo. Ese 21 de marzo en el Nacional, el DT alineó con un sistema de juego 1-4-1-2-3 y este miércoles, ante Palmeiras, el elenco universitario finalizó actuando con un esquema 1-3-4-1-2. El contraste de ambas organizaciones posicionales es útil para graficar que uno de los sellos del charrúa ha sido la flexibilidad para 'mover' el equipo en l,a cancha en busca de soluciones. A diferencia de Holan, quien casi nunca abandonó el 1-4-1-2-3, Poyet ha mostrado un tendencia a cambiar de sistema sin grandes complicaciones en busca de la adaptación a lo que presume pasará o acontece en un partido.

¿A qué juega la UC?

Es la pregunta que muchos seguidores del cuadro estudiantil se hacen hoy. Los cruzados no han logrado forjar una idea nítida y permanente de juego. Hasta hoy puede ser la gran deuda de Poyet, porque en la etapa del tricampeonato el asunto siempre estuvo claro, con el fútbol pragmático de San José, el avance con mayores contenidos ofensivos de Quinteros y el juego de intensidad de Holan. Las conductas tácticas dominantes en ataque y defensa carecen de una continuidad que le otorgue un sello al equipo. La oscilación entre Ataque Construido y Ataque Directo no exhibe el vigor suficiente para concluir que el empleo de ambas formas colectivas ofensivas es parte de su arsenal de recursos. Más bien, la sensación es que se trata de una fenómeno de indefinición futbolística.

Ausencia de variantes

Sin duda que el funcionamiento ofensivo ha sido una de las falencias de la UC durante el primer semestre. El equipo transmite la imagen de carecer de distintas fórmulas de ataque, lo que torna más compleja la tarea de Poyet. La idea original del DT consiste en intentar llegar al arco rival a través de la gestión de un trío en ofensiva, pero en repetidas ocasiones finalmente Fernando Zampderi termina lidiando solo por conseguir una situación favorable de gol. En esto tienen que ver los punteros, a raíz de su labor poco productiva, y también la operación en el mediocampo, que no trasciende con regularidad en habilitaciones con ventaja a los de arriba. La rotación de hombres en la zona de volantes deja en claro esta deficiencia: hoy solo Ignacio Saavedra figura como titular seguro y el resto entra y sale repetidamente.

A la altura del desafío

Hasta ahora, Poyet ha vivido tres momentos clave en la UC y, de todos, ha salido bien parado, lo que necesariamente no significa festejar un triunfo, pero sí estar a la altura de la dignidad futbolística que demanda la situación. Contra Colo Colo, los cruzados tenían que vencer sí o sí en la Supercopa, porque si así no pasaba, iba a ser muy duro que el tricampeón cayera ante uno de los peores equipos del 2020. Y la UC levantó el trofeo. Luego en la Libertadores pasó algo parecido: la única opción era ganar a Atlético Nacional para avanzar a octavos de final y así aconteció con  la clasificación, tras casi una década. Finalmente, la intención no era ser competitivos en la serie frente a Palmeiras, lo que también el uruguayo logró. En San Carlos, el local mereció el triunfo y en Sao Paulo los universitarios pudieron recibir uno o dos goles más, pero también contaron con un par de ocasiones en el arco rival.

Mano firme

La labor de un DT también se observa a partir de las decisiones que adopta en torno al ingreso y salida de sus dirigidos en la formación titular. Y Poyet en esta plano queda bien parado. De partido, en el último trienio ha sido el único entrenador que sentó en la banca a Luciano Aued, cuando en su parecer el zurdo bajó su desempeño. El argentino ha sido importante en los éxitos de la UC, pero hubo momentos en que anduvo bien en la cancha e igual continuó entre los estelares. Con Zampedri pasó lo mismo: el delantero quería jugar sí o sí, en medio de una seguidilla interminable de partidos, pero se impuso la idea de alternancia del DT. Y el otro caso es lo que acontece con Diego Buonanotte. El trasandino no logra repuntar en su desempeño y, en momentos en que Poyet estimo que no estaba ni para ir a la banca, lo dejó al margen de las convocatorias.