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El destape de Iván Morales: las claves de su brillante momento

El ariete sigue exhibiendo un nivel en alza y, ante Curicó, marcó un gol de jerarquía. Su momento actual no es casualidad, obedece a factores individuales y colectivos.

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Iván Morales inició la senda al triunfo de Colo Colo contra Curicó, en el Monumental, con un gol de buena factura. El ariete del Cacique detectó el lugar de peligro en profundidad para recibir el balón, atacó el espacio y, ante un zaguero, amagó con jerarquía para definir también con calidad. No cabe duda de que el canterano pasa por el mejor momento de su carrera y que sea el máximo anotador de los albos no es casualidad.

Sin embargo, hace no mucho tiempo el panorama de Morales en Colo Colo era distinto. La irregularidad en la cancha y hechos de indisciplina ocasionaron que el '9' del Cacique terminará viviendo, por algunas semanas, en la 'Casa alba', recinto que alberga a los jugadores del fútbol joven bajo el alero del club en Santiago. Hoy, todo es distinto: el goleador es clave en el buen momento del Cacique y varias son las razones que explican su destape.

Cuidado personal

"Empecé una dieta y entreno en doble jornada. Aparte del trabajo físico que hago con el club, sumé una rutina dos o tres veces por semana con Franco Barraza, un profe particular. Seguí la dieta como tenía que ser y bajé ocho kilos en tres meses", manifestó Morales cuando daba indicios de que esta temporada podría acercarlo a su consolidación.

El delantero exhibe una contextura física que es concordante con sus rasgos individuales de juego, lo que indiscutiblemente acrecentó su buen rendimiento en la cancha. Morales es un '9' con movilidad que ataca y ocupa constantemente los espacios, y que también puede aparecer por los costados, buscando imponerse por velocidad en las puntas. El sobrepeso anterior y la consiguiente merma en su capacidad de resistencia le jugaban en contra. Pero esto ya parece ser cosa del pasado.   

Diseño favorable

Gustavo Quinteros dio con las fórmulas tácticas precisas y el mundo cambió para Colo Colo. Actualmente, el DT emplea dos sistemas de juego (1-4-4-2 y 1-4-2-1-3) y los diseños ofensivos que implican ambos esquemas favorecen plenamente a Morales.

En la estructura posicional 1-4-4-2, el centrodelantero es el eje del accionar ofensivo y cuenta con cuatro hombres que tienen por misión buscarlo en la conexión final de la construcción de juego. En primer término, Morales cuenta con un segundo punta (regularmente Marcos Bolados) que lo flanquea por los costados, sin abandonar el eje del ataque, para asistirlo.

Si esto no acontece, los volantes externos (Pablo Solari y Gabriel Costa) se transforman en punteros también con la misión de interactuar con el primer '9' del Cacique. Unos metros más atrás, por el centro del terreno de juego, Morales cuenta con un generador incansable de fútbol (Leonardo Gil) que lo abastece con balones verticales y al espacio, como es el ideal para el canterano.

Cuando la cifra de atacantes aumenta a tres (sistema 1-4-2-1-3), la ausencia de un segundo ariete no lo complica. Una de las funciones esenciales de los punteros es asistir a Morales y esto se concreta con regularidad. La labor del '10' la asume Gil y la cercanía posicional con el centrodelantero genera un escenario de combinaciones constantes propicio para el atacante.

Estilo justo

La viga central de la forma de juego que intenta desplegar Colo Colo en ofensiva es el Ataque Construido. Sin embargo, esto no excluye las otras dos maneras de aproximarse al arco rival (Ataque directo y Contraataque). Esto último claramente es favorable para Morales, pues ambas formas colectivas de la fase ofensiva demandan la presencia de un ariete corredor, que vaya a la disputa con los centrales rivales y también se imponga mediante velocidad lanzada, requisitoria que cumple el delantero.

En momentos en que la secuencia de combinaciones no es factible en el Cacique, las habilitaciones directas o los balones profundos al espacio libre tienen al canterano como objetivo central. Es un juego que lo favorece y Morales lo tiene claro: entiende que lo suyo en ese instante es atacar las zonas liberadas, disputar balones aéreos (incluso de espalda al arco rival) y fijar o arrastrar marcas para permitir la progresión del resto o derechamente generar situaciones propias de gol.