SUPERCLÁSICO

Joaquín Larrivey, en la ruta de los más grandes de la historia

El rendimiento del ariete es espléndido y su hegemonía en el equipo es tal que reflota recuerdos de icónicas figuras del club. ¿Su desafío? Ratificar todo en el Superclásico.

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Joaquín Larrivey, en la ruta de los más grandes de la historia
ANDRES PINA/PHOTOSPORT

Quizás haya que remontarse a las etapas de Diego Rivarola y Flavio Maestri para encontrar un goleador tan determinante como Joaquín Larrivey hoy en Universidad de Chile. El argentino es la pieza angular de la buena temporada que cumple el elenco conducido por Esteban Valencia y, al igual que el resto de los estudiantiles, volverá a tener una gran prueba ante Colo Colo, en la disputa del segundo Superclásico en su paso por el fútbol chileno. 

Larrivey suma 17 goles en el Campeonato Nacional y la cuota total de la U llega a 26, por lo que la hegemonía del atacante en el funcionamiento del elenco azul no admite discusión. Tal es la incidencia del argentino, que surgen relaciones con los máximos artilleros en la historia del club. Un ejercicio nada descabellado, tomando en consideración que el '9' trasandino, en pocos meses, caló hondo en la hinchada.

Cita con la historia

Carlos Campos fue el delantero que más tantos anotó en la U. Entre 1956 y 1969, el Tanque registró 199 goles y además logró seis campeonatos con la escuadra azul. Más de medio siglo transcurrió desde la gran época de uno de los máximos ídolos del club, pero el vínculo con Larrivey resulta indiscutible: Campos también ocupaba la posición de centrodelantero.

Junto a esto, también los conecta la gran capacidad de ambos para imponerse en el juego aéreo ofensivo. Una buena cuota de las anotaciones del argentino son por esta vía, gracias al timming para ganar la posición en el aire y dirigir el balón con justeza para convertir. El cabeceo en ataque y la gran capacidad goleadora es el potente nexo que relaciona, indiscutiblemente, a Larrivey con una de las glorias del club.

Otros artilleros

El segundo goleador en la historia de la U es Leonel Sánchez (167 goles). Puntero izquierdo talentoso y hábil, de gran pegada y personalidad en el terreno de juego, el vínculo con Larrivey surge a partir de la gran intención de gol que poseía el zurdo, quien también fue gran figura de la Roja, sobretodo en el Mundial de 1962, en Chile. Se trata de jugadores distintos, con estilos, dominio táctico y contexturas disímiles, pero conectados por su ubicuidad dentro del área para anotar.

La relación futbolística de Larrivey con Pedro González, el tercer goleador histórico de la U con 121 tantos, exhibe algo más de cercanía. El Heidi se inició como puntero izquierdo, al igual que Sánchez, pero en los azules brilló actuando siempre como segundo delantero. Fue un hombre más de acciones por el centro, gracias a su dribling, fortaleza para proteger el balón y girar, junto también a un disparo potente y colocado. Por lo mismo, el lazo con el argentino radica principalmente en el rasgo compartido de las recepciones de espalda al arco rival para desviar el balón hacia los apoyos frontales o realizar giros en busca de la portería.

El Matador y Marcos

Con Marcelo Salas, cuarto en la lista de artilleros históricos (113 tantos), la conexión de Larrivey aumenta también en proximidad. El Matador partió como primer punta o delantero y finalizó su etapa en la U como centrodelantero, al igual que en la Roja, en la etapa de Marcelo Bielsa. Quizás el rasgo táctico que más los emparenta futbolísticamente tiene que ver con la movilidad en el frontis y dentro del área. En particular, la realización de diagonales a las espaldas de los zagueros rivales para recibir de cara al arquero oponente y definir.

Probablemente, el vínculo más lejano de Larrivey con los cinco goleadores históricos de la U sea el nexo con Rubén Marcos, quinto artillero máximo. Mediocampista mixto de recorridos por toda la cancha, de gran personalidad y apariciones frente al arco rival, el osornino marcó también una época en la U durante la década de 1960. Espigado, aunque no tanto como el trasandino, el mundialista con Chile en 1966 poseía una presencia en el terreno de juego que exhibe lazos con la de Larrivey. Se trata de jugadores faro, que orientan el accionar del equipo y sin ellos el funcionamiento colectivo no es el mismo.