Clasiqueros

Colo Colo venció sin apelación a la Universidad de Chile en una nueva edición del Superclásico, pero los albos no hicieron un partido arrollador. Así lo reconoció su propio entrenador, Gustavo Quinteros, quien no se mostró demasiado complacido con el desempeño de sus dirigidos, sí con el contundente 3-1 en favor de su escuadra.

Entonces el tema es más inquietante para los azules, que sumaron una temporada más sin vencer al rival histórico, en una racha negativa sin triunfos que se extiende desde el 2013 y que parece ser una carga que inhibe la fluidez y la solvencia de un equipo que en Rancagua exhibió una versión demasiado deslavada de su desempeño.

Colo Colo anotó dos goles en los primeros diez minutos y la U se derrumbó antes siquiera de comenzar a pararse. Los albos no fueron precisos. Colo Colo no llegó tanto por sus variantes sino por un bajísimo desempeño de la U en todas sus líneas. Con algo más de prolijidad, el primer tiempo pudo terminar en goleada.

El fútbol es colectivo, pero los nombres propios marcan la diferencia. Pese a no tener rendimientos demasiado altos, Colo Colo tampoco tuvo actuaciones grises. Y el soporte colectivo muchas veces se derrumba con momentos claves. Cuando la U mostraba signos de algo parecido a una recuperación, Sandoval se va expulsado, un comodín que el equipo de Quinteros aprovechó para crearse un par de ocasiones más y anotar el tercero.

El descuento de Cañete fue un decorado para ajustar algo más un marcador que pudo ser goleada. Un gol importante para el jugador, quien fue descartado antes del partido en todos los análisis, pero quedó claro que la U juega peor cuando no está en el once inicial.

Lo inquietante para los azules no es sólo la derrota ni los diez puntos de distancia que tiene con el líder de la competencia, lo preocupante es que la U no compitió. Desde el minuto uno hasta el 90 fue superado por el rival, por el colectivo y por sus propios fantasmas, un miedo que inhibe y que cada año parece ser más intimidante.