ENTREVISTA AS

13 clubes y 6 países en Europa: el chileno que volvió a una de las mejores ligas del mundo

Erwin Feuchtmann regresó a Francia para jugar en el Fenix Toulouse, club con el que disputará la Copa Europea: "Es muy motivante, no sé si me lo esperaba", dice.

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13 clubes y 6 países en Europa: el chileno que volvió a una de las mejores ligas del mundo

La exitosa carrera de Erwin Feuchtmann en Europa continúa. El jugador de la selección chilena de balonmano regresó a la liga francesa, una de las mejores del mundo. "Es súper motivante", dice en diálogo con AS. El deportista de 31 años se despidió de León (España) en junio y pocas semanas más tarde fue presentado en Fenix Toulouse, con quien disputa la European League, la Liga Nacional y la Copa de la Liga.

"No sé si me lo esperaba al comienzo de la temporada pasada, pero el club confió en mí. Ellos (Fenix Toulouse) fueron nuestros rivales en la Liga Europea el año pasado y el entrenador me vio. Me habló después del buen mundial que disputé, el club se interesó en mí y me hizo una oferta". El 19 de octubre, su equipo chocará con Füchse Berlin por el grupo A del certamen internacional.

- ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación?
- Los primeros meses van bien. El equipo rinde, así que estoy muy contento. Y cada vez estoy hablando más francés (ríe). Había estado un año en Francia, pero no aprendí nada porque me hice amigo de un montenegrino. Hablábamos solo en inglés, pero ahora le estoy metiendo.

- ¿Cuántos idiomas maneja?
- Me manejo bien en alemán, inglés... y español obviamente.

- Y lleva 13 clubes. ¿Es un aventurero?
- Ya perdí la cuenta de la cantidad de equipos que llevo (ríe). El otro día el pivote sueco del equipo me preguntó cuántos clubes llevaba, le empecé a nombrar y no se los creía. Partí en España, porque mi hermano (Emil) me recibió. Estuve en tres equipos de España, después me fui a Alemania, después estuve en Rumania, luego fui a Turquía, después volví a Alemania, estuve en Austria, y luego he ido rotando entre Francia, Alemania y España. Sí, me considero un aventurero.

- ¿Por qué cambia tanto de país?
- Ha sido una combinación de cosas. La gran mayoría de las ofertas han sido para mejor, con más ambiciones. Pero soy un trotamundos, porque me gusta conocer lugares, otras culturas, la comida, la gente… ahora último sí me gustaría sentar cabeza en algún lugar. Francia me encanta, así que espero estar unos cuatro años acá. Sería mi objetivo.

- ¿Cuál es la ciudad que más le gustó?
- Estambul es increíble. Es despelotada y me recordaba a Santiago. Es muy diversa. Uno encuentra muy buena comida y mucha sofisticación, y también comida barata y poca sofisticación. Hay lugares muy bulliciosos y otros muy tranquilos. Esa dualidad me encanta, es puro contraste. Me encantaría volver, pero no sé si para vivir más de un año (ríe).

- ¿Y Rumania?
- Yo iba con bastantes prejuicios a Rumania, porque no sabemos mucho de ese país. Solo los gitanos. Pero me encantó. Es precioso, la gente es buena onda y acogedora. Fue muy bonita experiencia.

- ¿Se va a radicar en Francia?
- No lo sé, depende de con quién esté (ríe). Pero sí tengo claro que no me veo siendo entrenador. Siempre estaré relacionado al balonmano evidentemente, pero me gustaría probar otro tipo de desafíos.

- ¿Qué expectativas tiene en la European League?
- Es mi tercer año seguido y eso significa que uno mantiene el nivel. Lo más difícil de hacer carrera no es llegar, es mantenerse. Así que estoy contento y esperando que empiece. Pasamos una fase previa y ya estamos en el grupo. El año pasado (con León) llegamos a octavos y fue una sorpresa. Ahora con el presupuesto que hay en este equipo, deberíamos pasar de ronda como mínimo. Y en octavos, depende del cruce, pero obvio queremos llegar lo más lejos posible.