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El Ilustre Consejo de Presidentes

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No sé ustedes, pero le tengo terror a las próximas elecciones de la ANFP que están fijadas para fines de este 2022. Porque uno de los principales problemas que tiene el fútbol chileno no está sólo en el directorio de turno, o el anterior, o el anterior a ese, sino en el Consejo de Presidentes de Clubes, cuya conformación no dista demasiado de aquel que eligió por aclamación a Sergio Jadue como timonel del fútbol chileno.

El ilustre y plenipotenciario Consejo de Presidentes no está compuesto sólo de Presidentes, aunque suene a trabalenguas. Buena parte de sus miembros son dueños de clubes y eso marca una diferencia profunda a la hora de tomar decisiones, formar alianzas y generar políticas deportivas. Son dueños hasta que se les ocurra vender, por las razones que sea. Porque el negocio va mal, porque se agotaron de comandar el equipo o por una oferta lucrativa. De otro modo se quedan hasta que se les antoje.

Con excepciones muy honrosas, las decisiones del ilustre Consejo de Presidentes han sido extremadamente erráticas. Es normal y lógico que los mandamases de las instituciones lleven agua al molino respectivo, pero falta a gritos una política central que demuestre que la actividad está por sobre los intereses personales. De otro modo pasarán directorios, algunos más hábiles que otros, pero los temas de fondo proseguirán en el pantano de los olvidados: separar la Federación de la ANFP, consolidar un plan de divisiones menores en clubes y selección, delimitar el rol de los representantes en los clubes, potenciar el fútbol femenino que pide a gritos una mejora, evitar que los torneos se definan por secretaría, considerar a los aficionados y aficionadas en sus políticas estructurales, evitar cualquier atisbo de sospecha en la comisión de arbitrajes. Mientras el Consejo de Presidentes continúe siendo una cúpula de poder, de alianzas electorales sólo para sacar al directorio de turno, las mejores o buenos resultados serán apenas un oasis en el desierto.

Fue promesa electoral del Gobierno del presidente Gabriel Boric revisar la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Así como están organizadas no han dado el ancho y se han prestado para intereses muy lejanos a la pelota. Esperamos que no haya sido sólo una promesa de campaña.