Hernández

Sin Arrepentirse Después

Sin Arrepentirse Después
MARCELO HERNANDEZ/PHOTOSPORT
Rodrigo Hernández
Director de ADN Deportes
Actualizado a

Debate nacional en el mundo futbolero es la continuidad de Jorge Sampaoli. Qué se va, qué se queda, qué está molesto por las filtraciones y podría argüir incumplimiento de contrato, qué tomará la decisión dependiendo de quién sea electo presidente de la ANFP, qué si no le respetan su nuevo plan de trabajo se larga definitivamente. A esta altura no hay anticipo que valga aunque tanto Arturo Salah como Pablo Milad hayan sostenido que la prioridad es que el casildense se mantenga en el cargo.

En todos estos escenarios, la pelota está en la cancha de Sampaoli o de la ANFP. Será una decisión uno u otro en función de las señales, compromisos y confianzas que se puedan o no construir. Los candidatos están por no romper el proceso, Sampaoli con un grado tal de molestia que la única forma que permanezca en la Roja es que el nuevo presidente le brinde garantías totales de confidencialidad en los acuerdos y respaldo absoluto a su programa de trabajo.

El punto es que Sampaoli está cuestionado por algunos analistas de la plaza y, por extensión, por un porcentaje, difícil de cuantificar, de la gente que se manifiesta a través de las redes sociales y otras tribunas. Al técnico de la Roja se le critican varias cosas: las constantes presiones por mejorar su contrato en los últimos dos años, las sistemáticas modificaciones de su vínculo contractual y el discutible destino de un monto importante de sus platas en un paraíso fiscal lo que, según los economistas, podría configurar el delito de elusión si esos dineros no son informados y tributados en Chile.

La pregunta del millón es si estos argumentos son razones suficientes para condenar moralmente a Sampaoli y exigir su salida de la selección. En España hace poco menos de un año, en otro escándalo financiero, el presidente del Barcelona, Sandro Rossell tuvo que renunciar cuando se acogió una querella en su contra por simulación contractual en el fichaje de Neymar. Acá el casildense está limpio porque obligó a la ANFP a regularizar tributariamente sus platas en Islas Vírgenes. ¿Hay que ponerle la lápida porque habría intentado eludir un pago mayor de impuestos? ¿Consta que haya sido así? Sampaoli operó en el engranaje del modelo Jadue y se equivocó. Luego enmendó el error o un eventual delito tributario, si usted prefiere. ¿Debe dejar la Roja por intentar burlar al fisco si así se acredita?

Otras estrellas del fútbol mundial como el volante del Barcelona y capitán de la selección argentina Javier Mascherano reconoció ante un juez de instrucción española haber cometido dos delitos de fraude fiscal por alrededor de un millón y medio de euros. Fue condenado. Pero no lo echaron del club ni perdió la titularidad en el campeón de la Champions. Sigue jugando cada fin de semana y la afición le guarda respeto y admiración. En este caso, su responsabilidad fue individual. Cometió un ilícito y fue sancionado. Su carrera no se vio afectada. Y eso que fue condenado. Sobre Sampaoli no pesa denuncia alguna. Lo de Mascherano es solo un botón de muestra porque decenas de futbolistas y deportistas de elite se han visto envueltos en escándalos tributarios.

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Es cierto que la decisión del casildense de depositar sus platas en un paraíso fiscal poco y nada tiene que ver con su discurso sobre el “amateurismo” y el “compromiso desmedido con el escudo y la camiseta”. Pero también convengamos que Sampaoli presionó insistentemente por mejorar su sueldo con el aval de sus resultados deportivos. Las cifras pueden parecer exageradas, pero son de mercado para un técnico que acaba de ser elegido el mejor de América y está en la terna del mejor técnico del mundo 2015 junto a Guardiola y Luis Enrique. Si los ingresos de la Roja permiten pagar su sueldo y los premios pactados, la ecuación funciona, está en regla. Tener a un técnico de su categoría cuesta caro pero el gasto se justifica.

Ojalá Sampaoli se quede, su eventual responsabilidad tributaria es una materia individual, con consecuencias personales, de carácter legal en caso de haber incurrido en algún ilícito impositivo. De seguro le servirá de experiencia. Si sus platas afuera están saneadas ya no es tema. El cuestionamiento pasa a ser ético por haber aceptado la fórmula propuesta por Jadue. ¿Tiene que irse por esa eventual falta? ¿Beccacece debería irse del país y renunciar a la U por seguir el mismo camino? No creo. La ambición, está demostrado, termina donde las leyes fijan sus límites. Esa debe ser la gran lección para Sampaoli en esta pasada. Ahora, que se ponga de acuerdo con el nuevo presidente, calce el buzo, arme el plan 2016-2022 y le eche para adelante que hay muchísimo por hacer.

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