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FÚTBOL CHILENO

Las claves del sorpresivo éxito de Universidad de Concepción

Los penquistas son los únicos líderes y allanaron su ruta a la cima con una propuesta moderna, un esquema inalterable y la suma también de otros factores.

Actualizado a

Universidad de Concepción llegó al liderato del Torneo Nacional por primera vez durante el año, tras vencer a Palestino por 3-2 y debido también a que Universidad Católica solo pudo empatar (2-2) frente a Iquique. Un premio justo para los dirigidos por Francisco Bozán, pues venían rozando la cima del campeonato semanas antes del receso por el Mundial de Rusia, pero la regularidad de los cruzados les había impedido ascender al primer lugar.

El Campanil es un equipo compacto, que se mueve rápidamente en bloque en el campo de juego, con seguridad defensiva, manejo no excesivo pero tampoco acotado del balón y con llegadas regulares al arco rival, signadas por la contundencia, lo que le permite acceder pronto a la conversión. En este contexto, cuatro factores emergen en forma clara como artífices de la gran campaña que cumple el equipo de Bozán.

Juego moderno

El accionar de los penquistas en la cancha ha sido una constante durante el 2018, con la salvedad de los primeras cuatro fechas del certamen, cuyos resultados fueron dos empates e idéntico número de derrotas y la oncena no se encontraba en la cancha. La escuadra del Campanil pone en práctica un fútbol de transición, a la usanza de lo que se pudo apreciar en el Mundial: el paso de ataque a defensa y viceversa es rápido, lo que le permite ser dañino en ofensiva, aprovechando la mala organización circunstancial del rival, y estar firme en la custodia de su arco, ya que raudamente las líneas retroceden, se juntan y activan la recuperación del balón en forma colectiva.

Esquema inalterable

La U de Conce ha empleado durante todo el torneo el mismo sistema de juego, con leves retoques en las formaciones desde que el equipo ingresó en el círculo virtuoso de resultados. Es un 1-4-2-3-1 flexible y esto surge a partir del juego de transición desarrollado, puesto que el ir y venir permanente de los jugadores puede derivar en un 1-4-4-2 en su faz más defensiva o en un 1-4-1-2-3 cuando el ataque es más asiduo. La plasticidad le permite un ajuste eficaz a los distintos momentos de los partidos y de ahí entonces que, en pasajes de cada duelo, llegue con propiedad al arco rival y sentencie los encuentros, por ejemplo.

Equipo de memoria

Establecer una forma de juego y lograr también una formación regular es el principal desafío que tiene un entrenador al mando de un equipo. Bozán lo logró justo cuando el Campanil empezó a ganar sin detenerse. Los 11 jugadores que registran más minutos en el torneo son los 11 profesionales que constituyen la oncena tipo: C. Muñoz; G. Pacheco, S. Vittor, G. Mencia, R. de la Fuente; F, Manríquez, A. Camargo; J. Meneses, H. Droguett y J. Benítez; J. P. Pineda. El futbolista que aparece a continuación es el Sub 20 Walter Ponce, quien justamente alterna en la titularidad para cumplir con la norma.

Don de mando

Las grandes incorporaciones de la U. de Conce fueron Pedro Morales y Luis Pedro Figueroa, por trayectoria en el fútbol y capacidad de juego. Sin embargo, en lo que va del año, el nivel de ambos ha sido fluctuante y, por lo mismo, fueron perdiendo presencia en el equipo. Bozán, en buen chileno, no se 'casó' con los volantes y si tuvo que prescindir de los avezados, lo hizo sin problemas en pos de un funcionamiento más correcto del equipo. Pudo hacer lo contrario: brindarles de todas formas la titularidad, pero en una manifestación coherente de autoridad, por ahora, los dejó al margen del cuadro estelar.

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