La operación Caputto

La Universidad de Chile de Hernán Caputto no ha logrado jugar bien. Al menos no satisface la vista del gran público. La Universidad de Chile de Hernán Caputto no ha cumplido una gran campaña. Está lejos de pelear la punta del campeonato. La Universidad de Chile no ha logrado buenos resultados con los equipos que están arriba de la tabla. No le ha ganado a los punteros ni tampoco ha sumado de a tres en los clásicos.

Pero la Universidad de Chile de Hernán Caputto tampoco ha sido un desastre.

¿Por qué quieren sacar, entonces, al técnico de la Universidad de Chile de su puesto? ¿Son sólo motivos futbolísticos? ¿Paladar de juego? Si esa fuera la razón, eso se contradice con los nombres que surgen como posibles sucesores, pues Martín Lasarte, Rafael Dudamel o José Luis Sierra tocan teclas futbolísticas similares.

¿Por qué la compulsión por poner en la cornisa el puesto del DT, partido tras partido? Hay más motivos, que tienen que ver con el control del fútbol en uno de los equipos más importantes del país. Una eventual salida de Hernán Caputto va encadenada con los directores deportivos del club, Sergio Vargas y Rodrigo Goldberg.

Una operación.

Un desalojo.

Las lesiones de Pablo Aránguiz y Walter Montillo dejan al cuadro universitario sin sus principales generadores de fútbol. Una crítica real al entrenador y la dirigencia es lo desbalanceado del plantel. La U, en el mediocampo, cuenta con Camilo Moya, Gonzalo Espinoza, Fernando Cornejo, Jimmy Martínez, Sebastián Galani, futbolistas orientados más a la contención y a la organización de juego que a la creación. En ataque tiene a Joaquín Larrivey (de gran desempeño), Nicolás Guerra, Ángelo Henríquez. Delanteros de área, pocas opciones por fuera. La que tenía, Franco Lobos, se lesionó y aún no es un futbolista consolidado. En los laterales la lista también es reducida. Matías Rodríguez (que ha jugado incluso como extremo), Augusto Barrios, Jean Beausejour, Luis Del Pino Mago. Ninguno ha demostrado un gran nivel.

La suma de los rendimientos individuales y la baraja estrecha, complica a la U. Cuando gana, lo hace con los justo. Sus aficionados viven un auténtico vía crucis, partido a partido.

Ahí los pecados del entrenador y la dirigencia. Evidentes. Y es probable que en la interna lo tengan más que asumido.

Hoy la U está en el quinto puesto, a 10 del líder, Unión La Calera. Siete partidos ganados, cinco empatados, cuatro perdidos. Veintiocho goles a favor. Veinte en contra. ¿Es esa una campaña para desesperarse?

Hace algunas semanas Carlos Heller anunció que vendería su paquete accionario de Azul Azul. Cuando se enteró que grupos de inversión ligados a representantes estaban preparando el desembarco en la Universidad de Chile prefirió la marcha atrás, pagando incluso una millonaria multa.

¿Por qué?

Cristián Aubert reemplazó a José Luis Navarrete en la presidencia del directorio de Azul Azul una semana antes de los comicios de la ANFP. La Universidad de Chile, como club, ya había comprometido su voto a Pablo Milad. Aubert tuvo que sufragar, vía zoom, en compañía, con un chaperón a su lado, pues los dirigentes de su propio club no confiaban en que mantuviera la posición institucional, sabiendo de su cercanía con algunos representantes.

Los representantes de jugadores ya manejan varios clubes en Chile. Y algunos con estupendas campañas, cono Unión La Calera. El tema es que para llegar al cuadro cementero (o a San Luis, a Audax Italiano, La Serena, Huachipato), el futbolista y el entrenador deben estar ligados al agente de turno, lo que estrecha las opciones. Ni hablar de los cadetes que surjan de esos equipos. ¿Podrían firmar por otro representante? Imposible. Si lo hacen, no juegan.

Eso puede pasar en la Universidad de Chile. Lo sabe Hernán Caputto, Sergio Vargas, Rodrigo Goldberg, Carlos Heller, Cristián Aubert, los accionistas mayoritarios, los minoritarios. Es tiempo que la afición también lo sepa.

PD. Unión La Calera, el puntero de la competencia, de gran juego, enfrentará a Tolima de Colombia en la Copa Sudamericana. Si sigue avanzando se puede topar con Defensa y Justicia. El controlador de ambos clubes es el mismo, Christian Bragarnik. Como dijo Roberto Trotta, ex jugador argentino, campeón con Vélez Sarsfield y River Plate, “el dueño del fútbol argentino, chileno, colombiano”.