SELECCIÓN CHILENA

Los pecados en Quito

La Roja tuvo opciones para llevarse la victoria ante Ecuador, pero las respuestas no fueron las acertadas y debió resignarse a un empate que solo parece ayudar en lo anímico.

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Los pecados en Quito
DANIEL MOLINEROS/API/PHOTOSPORT

La Roja igualó sin goles ante Ecuador y la mayoría de los dirigidos por Martín Lasarte valoraron el punto obtenido en Quito. El cuadro nacional sigue complicado en la tabla de posiciones y la posibilidad de acercarse a los puesto de clasificación al Mundial de Qatar se ve todavía lejana, pero otra vez Chile tuvo un correcto funcionamiento colectivo. Solo detalles le impidieron haber logrado una victoria, que habría sido clave para el duelo de este jueves contra Colombia y de cara al resto de las Eliminatorias. 

Centros imprecisos

Es un fenómeno que también ocurrió ante Brasil y se repitió de la misma forma frente a los ecuatorianos en Quito. Por varios pasajes, Mauricio Isla por la derecha (y en la recta final del duelo Paulo Díaz) y Jean Meneses por la izquierda quedaron en situación favorable de enviar el centro, pero sus envíos no tuvieron el destino adecuada. En la mayoría de las ocasiones fueron, sus centros terminaron despejados por la zaga local y lo que más llamó la atención fue que repetidamente no alcanzaron la altura necesaria para complicar a los rivales y favorecer a los receptores. Para un cuadro que ataca resulta vital que las habilitaciones desde los costados posean intención y también justeza.

Sin profundidad

Eduardo Vargas cumplió en Quito, pero su desempeño no estuvo a la altura de lo que exhibió contra los brasileños en el Monumental. Esta vez, la Roja controló menos el balón (los locales se impusieron en la posesión) y no se generó el marco para intervenir reiteradamente en las acciones de elaboración ofensiva. Este trámite dictaba, por lo tanto, que el ariete participara más en las acciones con desmarcaciones profundas, a las espaldas de los centrales, y no tanto en su nuevo rol de articulador de juego. Sin embargo, insistió en esto último y solo trascendió cuando dejó solo a Meneses en la zona izquierda del área y el ex San Luis falló en el control para luego haber finiquitado con más comodidad. Por lo mismo, Chile se quedó sin penetración por el eje ofensivo, lo que le facilitó la tarea al local.

Falta de remate

La altitud de Quito se convierte en un factor clave del juego ofensivo de los equipos cuando estos incorporan el tiro de media distancia como un importante elemento de ataque. Que los locales lo tienen claro lo dejó de manifiesto Pervis Estupiñán, quien en dos ocasiones complicó a Claudio Bravo con violentos y rasantes disparos. Pero Chile dejó la impresión de que este aspecto del juego en ataque no lo tuvo contemplado. Solo Sebastián Vegas y Pablo Galdames se atrevieron a probar de media distancia, pero el primer remate salió elevado y el segundo lo embolsó el arquero Pedro Ortiz sin ningún problema. La Roja disparo a portería más contra Brasil que ante Ecuador, lo que no tuvo lógica en vista de las variables ambientales del duelo en Quito.

De volante y no de '9'

Diego Valencia ingresó en la recta final del encuentro y se ubicó como mediocampista externo izquierdo, colaborando con Vegas en la faceta defensiva. El cruzado replicó lo que vienen haciendo en buena forma en la UC, pero en Quito quedó la sensación de que en el epílogo del partido no tuvo mucho sentido que siguiera accionando por el costado en circunstancias que la Roja "bramaba" por un delantero espigado que fuera el destino de los centros que surgían de los costados. Tal vez, no hubiera ganado en todos los duelos, pero podría haber generado situaciones de ataque, a través de los segundos balones, adicionando un nuevo contenido ofensivo durante los últimos minutos. Sin embargo, nunca dejó la zona del costado del campo de juego.

El último contacto

Meneses y Díaz fueron los protagonistas de las mejores opciones de gol de Chile. El volante del León de México quedó solo por la izquierda dentro del área y, tras un control fallido, se desperfiló y solo pudo sacar un remate apurado que no complicó al portero Ortiz. Díaz, en tanto, cabeceó solo en el segundo palo en un tiro libre e inexplicamente (es el hombre de mejor juego aéreo en la Roja) equivocó la dirección del frentazo y la pelota se fue desviado. Si ambos hubieron tenido más precisión en el primer contacto con el balón, la resolución final de las jugadas habría sido distinta.