CAMPEONATO NACIONAL

El problema sin fin de Iquique

Los nortinos corren peligro de descenso en ambas tablas de posiciones y sus datos en una variable trascendental del juego no son auspiciosos.

El problema sin fin de Iquique
SEBASTIAN CISTERNAS/PHOTOSPORT

No hay caso con Iquique. Otra vez los dirigidos por Cristián Leiva no desarrollaron un mal partido, pero nuevamente lamentaron una derrota. Fue 3-1 ante Antofagasta, en un duelo en que fueron superiores, pero desperdiciaron claras opciones de anotar. En todo caso, la falta de finiquito no es novedad: ha sido el sello en la actual campaña y amenaza con hacerlos perder la categoría. 

Doble peligro

En la tabla de posiciones del Campeonato Nacional 2020, la escuadra nortina quedó en la penúltima posición con 28 puntos y debería disputar el partidor por evitar el tercer descenso cuando finalice la temporada. Sin embargo, el mayor problema lo vive en la tabla ponderada: está en el último puesto, lo que implica una caída directa a Primera B.

La percepción general, y al interior del propio plantel iquiqueño, es que el funcionamiento colectivo no es deficiente y la gran falencia son las numerosas chances de gol falladas. Con el marcador 1-1 en Antofagasta, César Huanca en dos ocasiones y Alejandro Contreras en otra oportunidad tuvieron el tanto de la ventaja parcial, pero no anotaron. Finalmente, el local convirtió y logró la victoria.

Cifras categóricas

Las estadísticas son categóricas y ratifican la ausencia de contundencia en ataque. Con 9%, Iquique es el segundo equipo, junto a Cobresal, con en el índice más bajo en efectividad ofensiva. Es más, los celestes exhiben un promedio de 11,5 tiros por partido y solamente convierten luego de 11,1 remates. Está claro que fallan en exceso frente a la portería oponente.

Cobresal, otro elenco que también dilapida muchas opciones de gol, les saca ventaja a los iquiqueños en ambas tablas de posiciones por un factor clave, pese a registrar el mismo porcentaje deficiente de efectividad. El elenco minero posee una media de tiros por partido de 14,2 y anota también tras 11,1 envíos, lo que le da un margen un poco mayor para convertir.